El sistema energético actual es uno de los principales factores responsables del cambio climático a nivel mundial, ya que representa alrededor del 75% del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), según el World Resource Institute.
El transporte terrestre es una de las mayores fuentes de los GEI, representando aproximadamente entre el 20% de las emisiones totales a nivel global. Por ello, impulsar un cambio en el sector transporte y principalmente en el sector automotor, es fundamental para combatir el cambio climático y construir ciudades más limpias, justas y habitables.
En este sentido, la electromovilidad, es decir vehículos propulsados por la electricidad, ha ganado popularidad en recientes años. El sector crece exponencialmente con millones de vehículos eléctricos circulando (aproximadamente 60 millones a principios de 2024) y China liderando ventas, seguido por Europa y Estados Unidos.
La revolución de los vehículos eléctricos en China está transformando el mercado automovilístico mundial. En los últimos dos años, el número de vehículos eléctricos vendidos anualmente en el país asiático pasó de 1,3 millones a la cifra de 6,8 millones. A modo de comparación, Estados Unidos solo vendió alrededor de 800 mil automóviles eléctricos en 2022.
A partir del 2009 el gobierno chino destinó más de 200 mil millones de RMB (29 mil millones de dólares) a subvenciones y exenciones fiscales relacionadas con este sector. Gracias a ello, China se convirtió en el centro mundial de fabricación de coches eléctricos, con más del 70% de la producción mundial en 2024.
A ello se suma una ventaja clave en la fabricación de baterías: China controla gran parte de los materiales necesarios. Si bien el país no cuenta necesariamente con la mayor cantidad de recursos naturales para la fabricación de baterías, posee la mayor parte de la capacidad de refinación del mundo en lo que respecta a componentes críticos como el cobalto, el sulfato de níquel, el hidróxido de litio y el grafito.
En 2005, China solo contaba con dos fabricantes de baterías para vehículos eléctricos. Veinte años después, produce más de tres cuartas partes de las células de iones de litio del mundo.
Adicionalmente ha construido la red de recarga de vehículos eléctricos más grande del mundo, capaz de satisfacer la demanda de recarga de más de 40 millones de vehículos de nueva energía, según informó la Administración Nacional de Energía (NEA).
Con frecuencia se cuestiona la sostenibilidad de los vehículos eléctricos frente a los de combustión interna por el posible impacto ambiental de la generación y disposición final de las baterías. Varios estudios han demostrado que los vehículos eléctricos son más sostenibles que los de combustión interna, incluso con una matriz de generación eléctrica sucia, porque sus emisiones totales son menores.
Aunque la fabricación de baterías requiere una cantidad significativa de energía y minerales, distintos estudios confirman que la reducción total de emisiones lograda por los vehículos eléctricos supera el costo ambiental de su producción de acuerdo con Iniciativa Climática de México (ICM).
La transición energética, clave para combatir el cambio climático, constituye una transformación urgente en la forma de producir, distribuir y consumir energía para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles. La electromovilidad global es una tendencia imparable y se erige como uno de los pilares de dicha transición.
Especialista en temas asiáticos

