La Conferencia de las Partes 30 (COP30) se celebró en la ciudad amazónica de Belem, Brasil a diez años del acuerdo de París.

La reunión en Francia realizada en 2015 fue destacada por ser el convenio en materia ambiental más ambicioso y jurídicamente vinculante para combatir el cambio climático y acelerar la transición hacia una economía baja en carbono.

Sin embargo, los últimos diez años han sido los más calurosos de los que se tiene registro. En todo el mundo, las abrasadoras olas de calor, los violentos incendios forestales y las catastróficas tormentas e inundaciones han devastado vidas, economías y ecosistemas.

El progreso en el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París está lento y en algunos casos negativo, existiendo grandes diferencias entre las promesas y los resultados, de acuerdo con los especialistas en el tema.

Los esfuerzos para detener el aumento de la temperatura se encuentran muy lejos de su objetivo y los desastres climáticos son cada vez más destructivos. La COP30 tenía como objetivo establecer vías claras para cumplir las promesas anteriores y encaminar al mundo hacia un futuro con justicia climática. Una cuestión clave es cómo abordan los países la falta de ambición en sus nuevos compromisos climáticos (NDC).

La meta central sobre la reducción y eliminación del uso de combustibles fósiles, no fue parte del acuerdo firmado durante la Conferencia de las Partes. El consenso global sobre la acción climática no parece ser aquel alcanzado por 194 países y la Unión Europea en 2015.

Otro elemento que se mantiene fuera del espectro de las negociaciones es la formalización de la participación de los gobiernos locales en la lucha por revertir el cambio climático. Las ciudades y regiones tienen la capacidad de avanzar con rapidez puesto que para ellas el cambio climático no es una amenaza lejana, sino una realidad cotidiana que ya afecta la vida, la salud y el sustento de sus residentes. En primera línea de las autoridades locales actúan, avanzando con mayor rapidez por necesidad.

Los gobiernos subnacionales son clave para el sistema climático global. Son los actores principales que permitirán pasar de los compromisos a la implementación. Las ciudades se exigen cada vez más altos estándares: publican informes anuales de progreso y adoptan presupuestos climáticos anuales que alinean el gasto con los objetivos climáticos.

Más de 14 mil ciudades, estados y regiones se comprometieron a promover soluciones climáticas en el Foro de Líderes Locales celebrado en Río antes de la COP30. Setenta y siete países y la Unión Europea se han comprometido ahora a colaborar en materia climática a nivel local y nacional a través de la iniciativa Asociaciones Multinivel de Alta Ambición (CHAMP) para la Acción Climática.

Esta iniciativa compromete a los países que la respaldan a fortalecer la cooperación con sus gobiernos locales, regionales y otros gobiernos subnacionales —incluyendo ciudades, pueblos, estados y regiones— para impulsar colectivamente los esfuerzos destinados a limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 grados por encima de los niveles preindustriales.

La importancia de la acción climática de las ciudades y regiones radica en su labor de planificación urbana, gestión de residuos, promoción de energías renovables y la adaptación a eventos extremos.

Especialista en temas asiáticos

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