En la ciudad más securitizada del país, el paradigma de la seguridad pública como capacidad institucional ordenadora y monopolio del Estado, donde los resultados son más importantes que cualquier tentación propagandística, la ciudadanía ocupa un papel activo y hasta un protagonismo histórico impactante para todo el país. No solamente desde 2018 sino desde cincuenta años antes.
Esa capacidad cívica tiene una oportunidad para continuar como plataforma del avance en seguridad y la evolución de la percepción positiva. Ojalá otras entidades tuvieran liderazgos equivalentes, semejantes capacidades institucionales y una asertividad comunitaria homologable.
En la teoría de la prevención situacional del delito se sostiene: la vigilancia no debe recaer solo en la policía, sino también en la comunidad, a través de medidas reductoras de las oportunidades para la criminalidad y con cuerpos policiales orientados a la resolución de problemas, así como decididos a identificar y mitigar las causas del crimen.
En la visión integral fomentada en la Ciudad de México por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada —como antes lo hiciera la ahora Presidenta Claudia Sheinbaum—, la comunidad está en el centro y esa prioridad es revelada por la coordinación entre la Secretaría de Seguridad Ciudadana, a cargo de Pablo Vázquez, la Fiscalía General de Justicia, encabezada por Bertha Alcalde, y el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5).
Nadie niega que a pesar de los logros de seis años y medio, todavía hoy aún la mitad de la población considera insegura a la CDMX. En 2018, el 95 por ciento tenía esa opinión. La exigencia informada y colaborativa es indispensable en el corto plazo para avanzar.
La infraestructura tecnológica dinamiza la presencia física de agentes en las calles, enriquece el análisis sistemático de datos provenientes de 83 mil 414 cámaras, así como de la información proveniente de las líneas de seguridad. Produce oportunidades cualitativamente crecientes de securitización.
Con la reciente visita del Secretario de Seguridad al C5 se refrendó el compromiso por reforzar el combate al robo de vehículos y autopartes —un tema puesto en el centro de atención por Brugada—, así como la seguridad en mercados, transporte público y escuelas, como parte de nuestra agenda actual.
Sheinbaum y Brugada permitieron una CDMX siete veces más securitizada que el Estado de México, Impulsemos una coordinación benefactora de todo el Valle de México.
Políticas integrales dirigidas a las causas estructurales de la criminalidad, como la desigualdad, falta de acceso a educación y empleo o la exclusión social forman parte de nuestras inquietudes movilizadoras. Solamente con la ciudadanía colaborativa continuaremos con resultados.
La coordinación entre SSC, C5 y ciudadanía, con la exigente mirada atenta de Brugada, es fuente quintaesencial de la seguridad.
@guerrerochipres