Dice el popular refrán mexicano que “mal empieza la semana para el que ahorcan el lunes”, augurando lo que puede ser una semana trágica o llena de malas noticias. Pues bien, en este caso, el “ahorcamiento” simbólico no ocurrió en lunes, pero sí en la tranquilidad del domingo y llegó directo desde Washington con el mensaje que envió el presidente Donald Trump al repostear, en su red social, una carta del comentarista de ultraderecha, Bill O’Reilly, titulada “El problema de México”, en la que señala la corrupción del gobierno mexicano y cuestiona directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum por no cooperar ni permitir el ingreso de operativos militares contra los cárteles de la droga en territorio mexicano.

“México no es amigo de Estados Unidos”, dice el texto que ayer compartió el presidente Trump en la red de su propiedad “Truth Social” sin ponerle ninguna acotación u opinión personal, como si suscribiera el contenido total de la dura misiva que el conductor conservador publicó el pasado 11 de marzo en contra de la doctora y de su resistencia a respaldar la guerra trumpista contra los narcos mexicanos.

“Su gobierno ha sido corrupto durante décadas, lo que ha provocado un aumento de los asesinatos y del narcotráfico internacional. Esto no es una opinión, es un hecho. La actual presidenta de México, la socialista Claudia Sheinbaum, está bajo una fuerte presión del gobierno de Trump para que permita que los recursos estadounidenses ayuden a erradicar los increíblemente violentos cárteles de la droga. La Sra. Sheinbaum ha iniciado algunos arrestos, pero no permite la entrada de las autoridades estadounidenses a su país, a pesar de que podría hacerlo fácilmente. En cambio, culpa a los adictos estadounidenses y al contrabando de armas por el problema de México, un argumento absurdo. Los cárteles han asesinado a más de un millón de personas en la década de 1990. Deje de poner excusas, señora”, dice el comentarista estadounidense en su texto que compartió Trump.

La intención de compartir ese mensaje fue tan clara y evidente, que ayer mismo la doctora le contestó al presidente estadounidense y a las afirmaciones del texto de O'Reilly durante su gira dominical por Oaxaca: “Nosotros somos amigos de todo el mundo y la valentía es la defensa de la soberanía. Defendemos la soberanía (…) la soberanía dimana del pueblo y defendemos también la independencia de México, que los mexicanos y mexicanas decidamos qué ocurre en nuestro país. Nadie viene desde el extranjero a decirnos cómo va a funcionar nuestro país”, dijo Sheinbaum cuando le preguntaron por la publicación de Trump.

Decía el expresidente estadunidense Franklin D. Roosevelt que “en la política no hay casualidades y si las hay están muy bien preparadas”, y el mensaje de Trump en su red social, en pleno domingo, claramente no es ninguna casualidad. Ni el estrecho de Ormuz ni su guerra intermitente contra Irán ha resultado políticamente rentable para el presidente de Estados Unidos y más bien se le ha convertido ya en un dolor de cabeza que afecta su de por sí baja popularidad.

Y justo un día después de que el propio Donald Trump anunciara, por enésima vez, que suspendió ataques aéreos contra Irán porque hay nuevos entendimientos para volver a firmar otro memorándum de paz, ayer domingo el mandatario estadounidense, que parece buscar una salida urgente para cerrar el desastroso conflicto en Medio Oriente, enfocó de nuevo sus baterías contra México y particularmente contra la presidenta Sheinbaum, a la que se señala con nombre y apellido en la carta del derechista Bill O'Reilly.

¿Qué está anunciando el inquilino de la Casa Blanca con ese mensaje tan poco sutil y más bien hostil contra el gobierno de Sheinbaum? ¿Veremos acaso otra de sus embestidas recurrentes sobre la otra guerra que a él le interesa, contra los cárteles mexicanos de la droga y que, a diferencia de la que sostiene contra Iran, ésta si le suma simpatías y puntos a favor en las encuestas de popularidad? A estas alturas y por la forma en que ha venido presionando a México con el tema de seguridad, que mezcló incluso con la negociación del TMEC, todo puede pasar tratándose del gobierno trumpista.

Hasta en Palacio Nacional saben bien que el mensaje de Trump en redes sociales es el preámbulo de algo más fuerte y, además de la reacción inmediata de la presidenta y de su respuesta en defensa de la soberanía, anoche ya se había pedido a todas las áreas del gabinete de seguridad federal y a las fuerzas armadas que estuvieran en alerta a lo que pudiera venir esta semana que empieza desde el vecino del norte.

Nada bueno puede anunciar que el presidente de Estados Unidos haga suyo un texto tan duro y acusatorio contra México y su presidenta. El punto de mayor tensión en la relación bilateral se encuentra en estos momentos en la exigencia trumpista para escalar los operativos contra los capos mexicanos, pero también en las peticiones de detención y extradición que el Departamento de Justicia ha hecho en contra de políticos morenistas como el gobernador Rubén Rocha Moya y otros siete acusados. A eso se suman investigaciones contra otros políticos mexicanos, en su mayoría de Morena, por el fraude del contrabando de combustibles de Estados Unidos a México, conocido como huachicol fiscal y que se investiga en una corte de Chicago.

¿Hacia dónde apunta el fuerte mensaje que ayer mandó Trump desde su propia red social? Mal empieza la semana para quien es aludido en domingo.

NOTAS INDISCRETAS… El fin de semana la dirigencia de Morena estuvo convocando en la Ciudad de México a varios de los aspirantes a gobernador en los estados. Citlalli Hernández a la cabeza y acompañada de la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, y del líder de los diputados Ricardo Monreal recibieron el viernes en privado a los aspirantes de Chihuahua, Nayarit, Baja California, Baja California Sur, Sinaloa y Sonora, entre otros estados, mientras que para el sábado recibieron a los aspirantes de Zacatecas, Michoacán, Tlaxcala y Quintana Roo. Así que se vio llegar a la sede nacional morenista, juntos pero no revueltos, a Cruz Pérez Cuellar y a Andrea Chávez, lo mismo que a Geraldine Ponce y a la pevemista Jasmine Bugarín, al igual que a otros aspirantes que tienen una fuerte rivalidad, pero que en las mesas morenistas se dan abrazos de Acatempan. Y en casi todas las reuniones que sostuvo Morena afloró el descontento de varios de los aspirantes morenistas que le reclamaron a las dirigentes de su partido los criterios de sus encuestas “filtro” que aplicaron en varios estados donde el número de aspirantes era mayor a 10 registrados. Y es que en esas encuestas, con las que redujeron la cifra a solo 4 o 5 aspirantes por estado, el único punto que se consideró para descartar a muchos aspirantes fue el del “nivel de conocimiento” que cada uno tenía pero nunca se valoraron la imagen pública o los temas negativos que pudieran tener los aspirantes a Defensores de la 4T. Es decir que para Morena, en su descarte de muchos de los registrados, no importó si los que pasaron a la siguiente fase de competencia tienen fama de honestos o de corruptos o hasta de vínculos con el narco, siempre y cuando fueran “los más conocidos” por la gente. Eso provocó que más de uno de los aspirantes que recibieron Citlalli y Ariadna se quejara de los criterios de selección, filtro y descarte que aplica su partido, para el que es más importante que la gente sea muy popular, sin importar si tiene una pésima fama pública o incluso si tiene un pasado de corrupción, delincuencia o violación de la ley. No, pues qué buenos filtros los de Morena y luego se quejan de que les digan “narcopartido”… Por cierto que en la reunión con los zacatecanos, donde además de los aspirantes estuvo presente Ricardo Monreal, varios de los aspirantes pidieron detalles sobre el proceso de selección y sobre la forma en que se medirán a los perfiles registrados. Y es que la entidad zacatecana registra una fuerte competencia y una guerra de encuestas entre el diputado Ulises Mejía Haro, quien afirma llevar un 44.2% de ventaja en las encuestas, y la senadora Verónica Díaz que es la candidata del monrealismo y de quien se habla de un repunte en las encuestas. La lucha se viene fuerte entre los morenistas zacatecanos… Por cierto que hablando del zacatecano Ulises Mejía, quien pidió licencia a su cargo como diputado para buscar la gubernatura de su estado, el pasado viernes asumió en su lugar como diputado federal Antonio Mejía Haro, nada menos que el padre de Ulises quien era su suplente y le heredó la diputación. El caso de padre e hijo como titular y suplente en el Congreso recuerda al de los Yunes en el Senado, Miguel Ángel Yunes Márquez y su padre Yunes Linares, quienes se van turnando la senaduría según les convenga. En el caso de Ulises Mejía, la llegada de su padre como su suplente desató comentarios y criticas de la oposición panista, que en voz de su vicecoordinadora Noemí Luna, dijo que este caso exhibe la incongruencia de Morena y de la presidenta que se dicen antinepotistas: “Se desgarran las vestiduras por un cambio de la ley contra el nepotismo cuando en la práctica vemos familias enteras en todos los estados viviendo del presupuesto público”, señaló la diputada panista… Se batieron los dados. Nos cayó la Doble Serpiente.

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