La pobreza no es un destino inevitable. La reducción de la pobreza anunciada recientemente es una noticia esperanzadora que confirma que su erradicación sería posible. No da lugar al triunfalismo, pues los mismos datos que reflejan menos pobreza también muestran lo que está fallando, lo que debe cambiar y lo que falta.

Con ese ánimo, a fines del año pasado, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza presentó “10 rutas para un México libre de pobreza”, un documento para abrir un proceso de consulta y retroalimentación que permita construir acuerdos.

Las “10 Rutas” trazan un “mapa” con varias fortalezas: Atienden las situaciones que están en la raíz de la pobreza, articulando las dimensiones económica, social y ambiental. Consideran las necesidades específicas de los grupos en situación de pobreza, siguiendo el curso de vida. Fortalecen la agencia de esas personas como actores de su propio destino y sujetos de derecho, no como destinatarios pasivos o “beneficiarios”. Reconocen y buscan impulsar iniciativas de la sociedad civil que ya están en curso.

Las 10 Rutas para un México libre de pobreza son:

1. Piso parejo desde la cuna, mediante el desarrollo infantil temprano.

2. Las mejores escuelas y docentes en las zonas más pobres, para revertir la desigualdad de origen.

3. Bachilleratos técnicos “duales” con experiencia en centros de trabajo, para facilitar la transición al trabajo digno.

4. Estrategia de “primer empleo” para jóvenes sin estudios universitarios: no sólo becas, sino también formación para y en el trabajo, desarrollo de habilidades blandas y vinculación laboral acorde a cada región.

5. Multiplicación de servicios públicos de cuidado para facilitar la inserción laboral de las mujeres, hoy excluidas.

6. Alternativas de economía social sustentable, con prioridad en las zonas indígenas y rurales del sur-sureste, que concentran el mayor rezago.

7. Impulso empresarial al salario digno con productividad.

8. Régimen de transición al IMSS para dar cobertura de salud a quienes trabajan en la informalidad, en el campo y en micro y pequeñas empresas.

9. Programas sociales asignados a quienes tienen mayor necesidad y alineados al ejercicio de derechos.

10. Nuevo modelo de producción y consumo responsable.

Las “10 Rutas” son un documento breve (cada ruta cabe en una página). El diagnóstico se concentra en uno o dos datos clave, con un objetivo claro, una “palanca de cambio” y tres acciones detonadoras viables. Surgieron de un proceso de reflexión con múltiples organizaciones y especialistas.

El documento señala en cada ruta las responsabilidades de los gobiernos, el sector empresarial y la sociedad civil. Su intención es tender puentes de diálogo con las autoridades.

No es un “plan” exhaustivo, sino un horizonte que ofrece la base para construir acuerdos. Está en consulta; no es la última palabra, sino un punto de partida. Al final, se trata de “actuar”, no solo de hablar, y de implementar acciones colaborativas.

La visión de un México sin pobreza debe inspirarnos y servir de acicate para unirnos en un propósito viable, alcanzable por esta generación. Puede ser la base de un acuerdo nacional —del alcance que sea factible— para alinear miles de esfuerzos y, ojalá, millones de personas, sin distinción de partido o ideología. Te invito a conocer las 10 Rutas, a exigir y a participar: https://bit.ly/4qSybtl

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