En las últimas semanas, han ocurrido cambios en la geopolítica mundial de una magnitud que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial y que, sin duda, impactarán en el turismo. Aunque la mayoría de los viajeros elige su destino y tipo de viaje sin considerar en profundidad cuestiones políticas, aspectos como la facilitación migratoria, los acuerdos de seguridad, las afinidades políticas y culturales, e incluso los tratados comerciales o uniones económicas, influyen en la cantidad e intensidad de los viajes internacionales.

Es probable que los recientes reajustes geopolíticos tengan efectos en el corto plazo y que, dependiendo de su alcance y duración, modifiquen a más largo plazo los flujos turísticos globales. En Canadá, por ejemplo, ha surgido un movimiento que no solo impulsa el consumo de productos nacionales en detrimento de los estadounidenses, sino que también promueve la elección de destinos alternativos a los tradicionales, como Florida y California, incluyendo Disneylandia. Este fenómeno es relevante si se considera que los canadienses constituyen el segundo mercado internacional más importante para los parques de diversiones, solo después de México. Para contextualizar, de acuerdo con el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, 20 millones de canadienses viajaron a territorio estadounidense en 2024, generando un gasto de 22 mil millones de dólares, lo que representó 9% del gasto total de los visitantes internacionales en turismo.

Siguiendo con los datos del Departamento de Comercio, de los diez principales emisores de turismo internacional hacia Estados Unidos, cinco provienen de Europa: Reino Unido, Alemania, Irlanda, Francia y los Países Bajos, mercados prioritarios que representan más de 30% del gasto total de los visitantes internacionales. Sin embargo, recientemente, en una conferencia con líderes mundiales del sector turístico, un alto ejecutivo estadounidense, al referirse a los destinos que estarán en tendencia entre los viajeros de lujo en los próximos meses, mencionó Groenlandia como un destino “doméstico”, lo que podría aumentar aún más el interés por visitarlo.

Más allá del debate sobre las ambiciones expansionistas de los líderes mundiales, las realineaciones geopolíticas y los intereses comerciales actuales tienen el potencial de influir en las decisiones de viaje en los próximos meses. Durante la reciente feria ITB en Alemania, el tema de las negociaciones sobre el futuro de la guerra en Ucrania y las decisiones que Europa tome respecto a los aranceles fueron abordados en distintos foros, tanto públicos como privados. Se discutió cómo estos factores podrían afectar el volumen de viajes en los próximos meses, tanto por sus implicaciones económicas como por su impacto en la estabilidad política. Cabe recordar que, de 1.4 mil millones de viajeros internacionales en 2024, según datos de la ONU Turismo, Europa concentró 747 millones de estos viajes, es decir, 53% del total, principalmente impulsados por viajeros dentro de la misma región.

Finalmente, con los cambios que se están produciendo en la administración del gobierno de los Estados Unidos y la designación de Marco Rubio como secretario de Estado, es posible que el sistema de alertas de viaje, que clasifica a los países en niveles del 1 al 4 (siendo 4 la categoría de “no viajar”), sea revisado según la nueva orientación diplomática hacia cada región. De concretarse un eventual restablecimiento de lazos comerciales entre Estados Unidos y Rusia, podría traducirse en cierta reapertura para la reanudación de viajes entre ambos países. Actualmente, Rusia está clasificada en nivel 4, lo que restringe significativamente los flujos turísticos. Si bien persisten casos de ciudadanos estadounidenses retenidos en Rusia bajo circunstancias cuestionables, un ajuste en la política bilateral podría generar un relajamiento de estas restricciones.

A lo largo de la historia, los flujos turísticos han reflejado las dinámicas del poder global, adaptándose a nuevas alianzas, crisis y reconfiguraciones del orden mundial. Con los cambios actuales, es previsible que surjan nuevos patrones de viaje y destinos emergentes, mientras otros pierden atractivo por factores políticos o económicos. En este contexto de transformación, es esencial reconocer que el turismo, como la geopolítica, no es estático. Como dijo John F. Kennedy: ‘El cambio es la ley de la vida. Y aquellos que solo miran al pasado o al presente están destinados a perderse el futuro’.

Director general del Fideicomiso de Turismo de Los Cabos

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Google News

TEMAS RELACIONADOS