Tiempos atrás, la oposición, -que hoy gobierna nuestro país-, siempre estaba a la caza de problemas del gobierno en turno para exhibirlos públicamente ante la ciudadanía y estos estoicamente aceptaban las críticas.

Hoy hay intolerancia hacia las críticas y una reacción inmediata de evadir responsabilidades. Incluso, distraer la atención recordando siempre un error aún más grande, pero cometido por alguna administración del “periodo neoliberal”.

Sin embargo, estas tragedias nunca tienen consecuencias para los verdaderos responsables. Siempre hay chivos expiatorios de tipo operativo que terminan asumiendo las culpas de los responsables de las decisiones.

Estos accidentes generalmente tienen tres grandes condicionantes que generan los riesgos.

La primera es la premura en la construcción, para que se adecúe a los tiempos políticos y pueda ser inaugurada por el funcionario promotor del proyecto.

De este modo, el Tren Interoceánico fue inaugurado a finales de diciembre del 2023 por el presidente López Obrador, con gran despliegue mediático.

La premura siempre trae riesgos derivados de la falta de atención y ausencia de protocolos que aseguren los tiempos necesarios para cada uno de los procesos.

La segunda es la limitación en los costos, lo cual significa que los materiales utilizados no serán los adecuados ni los de mayor calidad, sino los que se puedan comprar con el dinero disponible. Los presupuestos son limitados con criterios financieros y no técnicos.

El tercer factor de riesgo es la corrupción, que genera prácticas contrarias a la ética, asignando a proveedores no confiables el suministro de productos y servicios en obras importantes.

En este caso, -del Tren Interoceánico-, se ha cuestionado a los proveedores del balastro utilizado en el tendido de las vías, -tanto por su alto costo- como por la calidad del producto y, detrás de esto, están los señalamientos de corrupción.

Estas tres condicionantes son administrativas y no técnicas y por tanto, de origen político.

14 pasajeros fallecidos y casi cien accidentados nos dimensionan la gravedad de la tragedia sucedida en el Tren Interoceánico y nos obliga a tomar medidas preventivas para que no vuelva a suceder otra catástrofe.

No sobra recordar el accidente de la estación Olivos, -del 3 de mayo del 2021-, cuando dos vagones de la línea 12 del Metro que circulaban sobre un paso elevado en Tláhuac cayeron desde gran altura, provocando que 27 personas fallecieran y 80 resultasen heridas.

El diagnóstico derivado de este suceso fue la utilización de pernos que no cubrían los requerimientos, así como problemas en las soldaduras.

Condiciones derivadas de decisiones equivocadas y falta de supervisión pueden vincularse seguramente con alguna de las tres condicionantes antes mencionadas.

El accidente de la línea dorada puede vincularse con deficiencias y decisiones mal tomadas desde el inicio de la construcción, -apresurada para que fuese inaugurada el 30 de octubre del 2012-, con fuertes cuestionamientos por su alto costo, por lo cual se cuestionó a Marcelo Ebrard.

Mientras la realización de las obras públicas esté condicionada por motivaciones políticas, los accidentes seguirán ocurriendo. Por tanto, es necesario realizar protocolos para la supervisión de las decisiones.

La transparencia es fundamental. Sin embargo, la opacidad campea en las obras realizadas en los tiempos de la 4T. Las obras se asignan no por concurso, sino con asignación directa y la administración se oculta. Por ahí debemos empezar, o preparémonos para conocer más desgracias con alto costo en vidas.

LA REBELIÓN EN LA GRANJA

Ya los duros de MORENA, - como Marx Arriaga-, se están rebelando en contra de su propio partido y del gobierno de la 4T.

Arriaga está convocando a un movimiento social en contra de la actual administración de la SEP, -que encabeza Mario Delgado, incurriendo en un acto de “sedición”, pues no podemos olvidar que él no es un simple ciudadano, sino el artífice del “bodrio” en que se convirtieron los libros de texto gratuitos de la SEP. Además, él sigue siendo “servidor público”.

Graves errores de edición evidencian su falta de oficio. Además, su desinterés y falta de compromiso con la educación, -a la cual quiere convertir en un instrumento del condicionamiento ideológico para los 23.3 millones de estudiantes que cursan los niveles escolares básicos-, lo demuestran. Actúa promoviendo la “nueva escuela mexicana”, de la cual don José Vasconcelos se sentiría avergonzado.

¿Quién estará protegiéndolo? Pues aún actuando en contra del mismo gobierno, actúa con total impunidad.

¿A usted que le parece?

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Fotografía del perfil de R. Homs: es de David Ross

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