Andy López Beltrán dio a conocer que recibió la notificación del gobierno norteamericano de que le fue retirada la visa para ingresar a ese país.
Lo peor es la carta que López Beltrán dirigió directamente al presidente Trump, acusando al secretario de estado Marco Rubio, -y al secretario adjunto de estado Christopher Landau-, de ser los autores de este acto politiquero y propagandístico al estilo hitleriano.
Andy cayó en la trampa de la inmediatez de las redes sociales y en lugar de actuar con la cabeza fría y asesorarse con la cancillería mexicana y el embajador de México en Estados Unidos para dar una respuesta más institucional, se creó dos peligrosos enemigos personales, tanto Marco Rubio como Christopher Landau, desde el momento en que en su misiva le sugiere al presidente Trump despedirlos.
Las redes sociales estimulan las respuestas reactivas, viscerales y no razonadas, muy diferente de como sucedía antes en la política tradicional, cuando los políticos se daban el tiempo para meditar las respuestas.
Por supuesto que el presidente Trump debe haber estado enterado de esta jugada de gran significado, que compromete la relación diplomática entre nuestros dos países. Sin embargo, una acción institucional de un país con gran influencia global, Andy la convirtió en un pleito personal con estos dos funcionarios de altísimo nivel, responsables de la política exterior de nuestros vecinos del norte.
Ahora se complicará aún más al gobierno de la presidenta Sheinbaum dar una respuesta en un momento tan crucial como lo son las negociaciones del T-MEC.
Incluso, Andy se expone al “fuego amigo”, de funcionarios del actual gobierno que tengan guardados agravios y vean la oportunidad para cobrar las afrentas.
Más adelante remata Andy, -en su misiva-, diciendo que esta es una burda y perversa canallada, repitiendo con asombrosa exactitud la confrontación de su padre con el anterior secretario de estado del gobierno del presidente Biden, -Antony Blinken-, así como con el embajador Ken Salazar, cuando aún era presidente.
Bastante moderado fue el gobierno demócrata frente a la agresividad del presidente López Obrador. Sin embargo, estos ya son otros tiempos, incluso radicalmente opuestos al primer periodo del presidente Trump. Andy tuvo la osadía de poner en boca de su propio padre, -un expresidente de México-, una crítica personal al mismo presidente norteamericano de este segundo periodo, en la carta aquí referida.
Al final de su carta pregunta Andy al presidente Trump si… “¿no le parece un acto prepotente de su parte, que demuestra, -como escribió hace poco mi padre-, que usted es un gobernante en la actualidad apático y distinto al que él, (AMLO), conoció y trató”.
En fin… Andy redactó una carta totalmente visceral, la cual remata con una actitud ingenua, manifestándole que queda en espera de una respuesta.
En el fondo se percibe una actitud soberbia, pensando que su influencia en México por ser hijo de quien es, hará llegar su malestar directamente al presidente Trump y de él tendrá respuesta personalizada.
Evidentemente esta acción de retirar la visa a Andy fue premeditada, autorizada por el presidente Trump y con pleno conocimiento del altísimo impacto que lleva. Casi fue una provocación para mostrar a que tan alto nivel de sensibilidad puede llegar ese gobierno, y que no habrá piedad.
Esto cae en el momento en que el nuevo presidente de Colombia, Abelardo de La Espriella negoció con el presidente Trump la autorización para que las fuerzas especiales norteamericanas intervengan en su territorio en contra de los cárteles de la droga, en el momento en que la presidenta Sheinbaum se niega a aceptar algo similar amparada en el discurso ambiguo de la “soberanía”.
Este acto consular de la visa es un mensaje del equipo “Trump” para la presidenta Sheinbaum, pero Andy con soberbia le echó leña al fuego, incluso menospreciando a ese país, haciendo ver que no le importa visitar un país con tantos problemas.
Quizá el retiro de la visa norteamericana a Andy fuese una estrategia para meter presión al gobierno de la presidenta Sheinbaum para negociar el no ejercicio de un procedimiento judicial en contra de Andy, -a partir de alguna investigación iniciada en ese país-, a cambio de la entrega de Rocha Moya, Insunsa y otros personajes de la 4T. Sin embargo, esta inoportuna carta puede haber complicado el caso.
Ahora veremos un mayor conflicto dentro de MORENA, pues los “duros”, cercanos a López Obrador, -y el mismo expresidente-, le exigirán al gobierno de la presidenta una respuesta agresiva en contra del gobierno del presidente Trump, lo cual dará elementos a la actual administración norteamericana para calificar a este gobierno como “no amigo de Estados Unidos”.
A su vez, los funcionarios del actual gobierno, -donde muchos seguramente guardan “resentimientos” en contra de Andy y de su papá-, aprovecharán para cobrarse viejas afrentas, y Andy estará en el centro de la disputa entre ambas corrientes morenistas.
Parafraseando a la famosa frase interpretada por Al Pacino en la película “El abogado del diablo”, podremos decir que la soberbia es el pecado preferido del demonio.
OLGA SÁNCHEZ CORDERO
En una entrevista para el programa titulado “Entredichos”, de René Delgado, -transmitido el pasado 11 de agosto-, doña Olga Sánchez Cordero anunció que se retirará de la política apenas finalice su encomienda legislativa como diputada federal morenista el 31 de agosto del 2027, dentro de un año.
“La 4T perdió el ritmo y el modo” dijo, aunque justificó algunos logros. Además, criticó la reforma judicial, reconociendo que “era necesaria una reforma… pero no esa”. Y además mostró su desacuerdo con la reforma electoral.
No olvidemos que ella fue ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y además secretaria de gobernación con el presidente López Obrador
TURISMO POLICIACO
Parece que este gobierno no entiende, -o actúa así deliberadamente-, para no resolver el problema de la inseguridad, pero sin embargo, proyectar el mensaje público de tener una estrategia en contra de la delincuencia organizada.
Es ingenuo suponer que por inundar una región con militares y policías va a desaparecer la delincuencia.
Mientras en Michoacán se hacía un gran despliegue de fuerza pública para frenar la extorsión en contra de los aguacateros, un empresario del ramo denunciaba haber sido amenazado por WhatsApp exigiéndole el pago de derecho de piso y ordenándole organizar una reunión con otros empresarios para coordinar el pago de este chantaje.
El gobierno federal parece no haberse dado cuenta de que la delincuencia organizada ya le perdió el respeto a las fuerzas armadas y a los cuerpos policiacos los tienen cooptados.
La simpe presencia militar ya no es un disuasor como alguna vez lo fue. Lo que se requiere hoy es un trabajo de inteligencia para desarticular a estos grupos delictivos y para eso se requiere voluntad política para enfrentar el problema a fondo, tope donde tope y caigan los funcionarios que les protegen.
¿A usted qué le parece?
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