El tradicional Foro Económico de Davos, -Suiza-, donde se reúnen anualmente los líderes globales de la política, de los grandes corporativos, de las finanzas y en general quienes influyen en la sociedad, -así como los más importantes medios de comunicación-, estuvo dominado por la fuerte presencia del presidente Trump y el tema de las exigencias de Estados Unidos sobre Groenlandia.

Sin embargo, por primera vez en una reunión de tan alto nivel se mencionó la posibilidad de estarse viviendo el fin de una era y el nacimiento de otra, que no sabemos aún como será.

El primer ministro canadiense Mark Joseph Carney fue quien lanzó esta frase premonitoria.

Vivimos tiempos inestables, donde prevalece el conflicto. Parecen estar regresando las actitudes expansionistas de los países líderes y ello está generando enfrentamientos que ponen en riesgo la paz mundial.

La invasión rusa sobre Ucrania, la confrontación entre Israel y la Autoridad Palestina en la Franja de Gaza, así como la pretensión del presidente Trump de tomar control sobre Groenlandia, parecen ser un “deja vu” del tratado denominado “Conferencia de Berlín”, -de 1884-, en que las grandes potencias europeas se repartieron Africa.

Antonio Gramsci, -ideólogo italiano-, decía en 1920, -hace más de cien años-, palabras más o palabras menos, que las crisis aparecen en la sociedad cuando una era no termina de morir y la nueva no acaba de nacer.

Los sistemas autoritarios del pasado hoy están regresando a muchos países, -y entre ellos a México y a Estados Unidos-, a través de la legitimidad que garantizan las elecciones democráticas, pues el voto ciudadano permitió la llegada de estos gobiernos.

Mientras tanto, en otras latitudes, en regímenes teocráticos fundamentalistas del mundo musulmán se está dando el recrudecimiento del control ciudadano a través de la sharía, así como la silenciosa expansión del Islam, -invadiendo poblacionalmente a Europa-, lo cual anticipa graves conflictos sociales en ese continente.

Por otra parte, vemos la consolidación de China como una potencia mundial, -principalmente económica-, y los conflictos que genera su presencia negociando con los países que tradicionalmente han sido aliados de Estados Unidos.

Sin embargo, lo que sin dudas marca el fin de esta era es la irrupción de la IA en todas las actividades productivas y recreativas, lo cual impactará nuestro estilo de vida, generando grandes oportunidades, pero a su vez, grandes riesgos sociales y económicos en ámbitos como la protección del empleo.

Aún así, el mayor peligro es que la IA quede en manos de algún grupo hegemónico que la utilice para tomar control del resto del mundo, o peor aún, -superando la ficción cinematográfica de Hollywood-, que esta herramienta logre adquirir autonomía y ello ponga en riesgo a la humanidad.

En el plano presente y cotidiano estamos viviendo una peligrosa transición entre un modelo social y político que ha caducado y está generando graves conflictos, y por otra parte, la promesa de uno nuevo que suponemos traerá equidad, justicia y paz, pero que aún no logramos visualizar, -y por tanto-, genera temores, como lo es el potencial incierto de la IA si se saliese de control a sus creadores.

Ya superamos la optimista utopía del autor norteamericano Francis Fukuyama, que frente al entusiasmo generado por la disolución de la Unión Soviética en 1991 preveía el inicio de una era de paz y armonía, y la sustituimos por el pragmatismo realista del intelectual y académico norteamericano Samuel Huntington, que en su obra visionaria “Choque de civilizaciones” nos anticipaba que al disolverse la URSS simplemente nos liberaríamos de las confrontaciones ideológicas en el ámbito político global, para iniciar una era caracterizada por los conflictos entre los bloques de países que representan las diferentes culturas que conforman este mundo globalizado.

Ya se empezó a visualizar en el Foro de Davós que el estado de derecho, -que daba certeza jurídica en los conflictos entre países-, está siendo sustituido por la fuerza bruta de los aparatos militares de las grandes potencias globales.

Los organismos multinacionales que antes daban certeza jurídica a las relaciones entre países, -como son la ONU y la OEA entre otros-, hoy han quedado debilitados por los cuestionamientos de los grandes líderes populistas respecto a su autoridad moral como mediadores en los grandes problemas internacionales, relegándolos por tanto a actuar como foros de reflexión, muy lejos de aquellos tiempos en que los 90 mil “Cascos Azules” de la ONU intervenían en los graves conflictos como una fuerza militar multinacional que tiene como misión garantizar la paz.

La declaración del secretario general de la ONU, Antonio Guterrez, anticipando un colapso financiero ante la falta de pago de cuotas, iniciando la lista de deudores Estados Unidos, seguido de China, Rusia e incluso México, muestra la pérdida de autoridad de este importante organismo.

Como nunca antes hoy se vive un vacío de autoridad moral en la política internacional, que está siendo capitalizado por la voluntad personal de los líderes de las grandes potencias mundiales, que hacen de lado, -o ignoran-, los protocolos diplomáticos y las formas conciliadoras de antes, para resolver los problemas de forma tribal, a través de la ley de la jungla.

Estas formas autoritarias de hacer política, y los graves conflictos que provocan, nos confirman que estamos viviendo la crisis que anticipa a los grandes cambios de era, pues representan lo que ya no queremos en el futuro.

La era de los grandes caudillos voluntariosos e impositivos está llegando a su fin, con los síntomas de vejez de los grandes líderes globales de hoy. Vejez física pero también de pensamiento e ideas arcaicas, que representan viejos tiempos de esplendor imperial.

La gran incógnita es si las nuevas generaciones ya están listas para el relevo, - una visión fresca de futuro-, o ya fueron contaminadas y condicionadas por los viejos que no tardarán en irse.

Del Foro de Davós, -en el que tradicionalmente se vislumbraban las tendencias mundiales-, ya empezaron a salir las primeras señales de que los modelos políticos y sociales vigentes ya caducaron y debemos estar atentos a las nuevas tendencias.

La sobrerrepresentación en el Congreso

El libro titulado “LA INCONSTITUCIONALIDAD DE LA SOBRERREPRESENTACIÓN EXCESIVA EN EL CONGRESO DE LA UNIÓN” fue presentado este 27 de enero.

Es un libro realizado por los más importantes juristas y constitucionalistas de nuestro país y fue coordinado por los doctores María Marván Laborde, Diego Valadés y Jesús Orozco.

Esta obra ofrece una interpretación jurídica al acto decisivo por el que el TEPJF legitimó la interpretación que permitió a la coalición electoral de la 4T constituirse en mayoría calificada en el Congreso y realizar las reformas constitucionales que le dieron el control del Poder Judicial. Ahora pretenden una reforma electoral “a modo” aprovechando esa mayoría calificada inconstitucional.

Pensiones sin control

El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Camara de Diputados ha marcado una alerta sobre la presión que ejerce el pago de pensiones sobre nuestra economía, pues éstas tienen un incremento medio anual de 9.3%, lo cual es una bomba de tiempo. Este año 2026 las pensiones rebasarán el 6% del PIB nacional, que equivale a casi la cuarta parte del gasto neto del país.

Esto es el resultado de la política populista del sexenio pasado, -llevada a cabo por López Obrador-, quien para evitar conflictos y quedar bien con los grupos problemáticos aceptaba todas las presiones y exigencias respecto a las pensiones.

Mientras en todo el mundo se trabaja para aumentar la edad de las jubilaciones, -equilibrándolas con el índice de longevidad-, en México se ha recorrido la edad para que trabajadores al servicio del estado se jubilen más jóvenes.

Dentro de pocos años el mayor gasto al que se canalizarán nuestros impuestos será al pago de jubilaciones del sector público. ¿Es justo?

¿Se entregó o lo apresaron?

La guerra de declaraciones en que se enfrascaron el gobierno de México y el de Estados Unidos por la extradición del atleta olímpico canadiense Ryan James Wedding, -radicado en México y dedicado al narcotráfico-, y quien ya está en Estados Unidos en espera de juicio, desgasta la figura presidencial.

La descripción de cómo fue detenido ya comprometió a la presidenta Sheinbaum, quien en su “mañanera” declaró que él se había entregado voluntariamente y como prueba exhibió una fotografía de él teniendo a sus espaldas el edificio de la embajada norteamericana.

El problema inició cuando el director del FBI declaró en Estados Unidos que este atleta fue detenido en contra de su voluntad, en un operativo policiaco, contradiciendo así la versión de la presidenta Sheinbaum. El problema se agravó cuando un periódico canadiense revisó la fotografía y definió que ésta fue manipulada con IA.

La versión de la entrega voluntaria confirma nuestra soberanía, al hacer innecesaria la participación de policías extranjeros en nuestro territorio. Sin embargo, la declaración del director del FBI pone en entredicho la palabra de nuestra presidenta.

Algo sucede en Campeche

La presidenta Sheinbaum en sus conferencias mañaneras toca todos los temas posibles, incluso, hasta ha negociado a través de canales diplomáticos con el primer ministro de Corea del Sur para que el grupo musical juvenil BTS añada más fechas para sus presentaciones en México. Es parte de su acercamiento con las nuevas generaciones.

En contraste, no se ha manifestado frente a la gravísima problemática del acoso que las autoridades de Campeche ejercen contra la prensa crítica, con el apoyo del Poder Judicial. Los periodistas opositores son tratados como delincuentes.

Las autoridades judiciales han clausurado medios de comunicación. Además, se ejerce censura sobre los contenidos que publicarán los periodistas demandados por algún funcionario, y se imponen sanciones económicas altísimas a periodistas que critican al gobierno estatal. Por si fuera poco, siempre existe el riesgo de caer en la cárcel.

En el futuro nadie recordará en qué entidades federativas se vulneró el derecho a la libertad de prensa, pero sí se recordará en la administración de qué presidenta o presidente sucedió.

Es un asunto que amerita ser tomado en serio en Palacio Nacional.

¿Chivos expiatorios?

La detención de los ferrocarrileros a quienes se responsabiliza del accidente del tren Interoceánico deja muchas dudas. Se pretende culpar a los operadores del tren por exceso de velocidad, pero no hay certeza incluso de que los detenidos sean los responsables. La gente vulnerable en este país generalmente paga las culpas de los poderosos.

¿A usted que le parece?

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