Por: Daniel de Llano

La industria automotriz mexicana, uno de los motores económicos del país, enfrenta un momento crucial. Con un superávit comercial récord con Estados Unidos y un crecimiento sostenido en la última década, ha sido pieza clave del desarrollo. Pero las amenazas arancelarias de la administración de Donald Trump han encendido las alarmas y ponen en riesgo su estabilidad. Un tercio de la inversión extranjera directa en México proviene del sector automotriz, atrayendo a empresas globales por su mano de obra calificada y la cercanía con el mercado estadounidense. Sin embargo, aranceles del 25% sobre el acero y aluminio, junto con la posibilidad de tarifas similares para los vehículos importados, podrían encarecer la producción y forzar a las empresas a reconsiderar sus inversiones en el país. Con márgenes de rentabilidad reducidos, la relocalización de operaciones a otras regiones más competitivas es una posibilidad latente.

De acuerdo con los estudios de Informes México de Atradius México, las proyecciones para 2025 advierten un freno en la venta de automóviles nuevos en México. La incertidumbre comercial y los costos de producción al alza podrían traducirse en precios más altos para los consumidores, afectando la demanda y poniendo en riesgo miles de empleos ligados al sector. Todo esto ocurre mientras la industria enfrenta transformaciones profundas con la electrificación y la apuesta por modelos más sostenibles. Pero no todo es amenaza. México tiene una oportunidad si diversifica mercados y fortalece su capacidad de innovación. La industria automotriz podría encontrar en la producción de vehículos eléctricos una ventaja competitiva clave. Si el país se posiciona como un líder en esta transición tecnológica, podría atraer nuevas inversiones y reducir su dependencia del mercado estadounidense.

Sin embargo, diversificar mercados no es tarea sencilla. Requiere una estrategia clara, inversiones en infraestructura y políticas públicas que fomenten la innovación y la competitividad. Actualmente, México ya exporta vehículos a mercados como Europa y Sudamérica, pero la dependencia del mercado estadounidense sigue siendo dominante. Fortalecer relaciones comerciales con otros bloques económicos, como Asia o Medio Oriente, podría mitigar los riesgos de depender de un solo socio comercial. A su vez, la implementación de incentivos para la producción de autos eléctricos y tecnologías limpias podría atraer inversiones clave y posicionar al país como un referente en la nueva era de la movilidad sustentable.

El gobierno y el sector privado deben trabajar de la mano para evitar que la incertidumbre paralice el crecimiento de la industria. Es necesario fortalecer la infraestructura energética para soportar la producción de vehículos eléctricos, garantizar un marco regulatorio estable y promover incentivos fiscales que alienten la inversión en nuevas tecnologías. Además, el desarrollo de una cadena de suministro nacional robusta podría reducir la dependencia de insumos importados y amortiguar los impactos de cualquier guerra comercial futura.

En tiempos de incertidumbre, contar con información precisa y análisis de riesgo es crucial. Informes México de Atradius México ofrece herramientas que permiten a las empresas anticiparse a los cambios, evaluar tendencias y diseñar estrategias que les ayuden a mantenerse competitivas en un entorno volátil. México ha demostrado su fortaleza en la industria automotriz, pero hoy enfrenta el reto de reinventarse para seguir avanzando en un escenario global complejo. La clave estará en la capacidad de adaptación, la apuesta por la innovación y la toma de decisiones estratégicas que permitan a la industria no solo resistir, sino salir fortalecida de este desafío.

Director Comercial en Atradius Seguro de Crédito

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