Comentaristas en redes sociales, y en medios de comunicación, presentan la inteligencia artificial (IA) como la panacea a diversos problemas de la humanidad, solo un ejemplo: el envejecimiento y disminución de la población del planeta, causada por la caída de la tasa de fertilidad mundial. Ante este escenario, algunos señalan que cuando haya más ancianos que jóvenes, la IA podría generar ideas por sí misma, reduciendo la necesidad de la inteligencia humana, y los robots junto con la IA, podrían ser los cuidadores de los adultos mayores (The Economist, 1/junio/2023). Se promueve como “inteligente”, sin embargo, hasta ahora, los resultados que arroja la IA, son con base en su capacidad de procesamiento de una gran cantidad de información. En la medida en que la IA tiene acceso a la big data, tiene mejores resultados. Esto implica que las grandes tecnológicas deben invertir en la infraestructura para almacenar cada vez más datos. Actualmente hay más de ocho mil centros de datos en todo el mundo (DW Español).

La IA es una mercancía que genera ganancias privadas de miles de millones de dólares. Veamos el caso de la empresa Google, tras la presentación de su reporte financiero para el segundo semestre de 2024 (Expansión 23/julio/2024) informa que registró ganancias por $84,742 millones de dólares, tuvo un incremento de 14% respecto al mismo periodo del año anterior, y lo que generó las mayores ganancias son los servicios de Búsqueda, que utiliza la IA; estamos hablando de $48,509 millones de dólares.

Pero, en el caso de los costos, no los absorben sólo las empresas, sino toda la sociedad, en los ámbitos ambiental, laboral y social. En esta nota solo hablaremos de los primeros. Es una tecnología que demanda una gran cantidad de recursos naturales y energéticos. Fomenta la minería de metales tales como litio, cobalto, coltán, cobre, y otros, actividad que genera devastación del territorio, así como una gran contaminación de agua, tierra y aire. Las grandes empresas de IA están absorbiendo aguas profundas para enfriar sus mega centros de datos y proteger los chips (). Estudios de la Universidad de Riverside y Arlington (Europa Press 28/julio/2023) señalan que se usaron alrededor de 700 mil litros de agua limpia para enfriar las máquinas que entrenaron el ChatGPT-3 en las instalaciones de datos de Microsoft.

También es una gran consumidora de energía eléctrica, lo cual implica que es generadora de emisiones de efecto invernadero. Estudios señalan que una consulta en el ChatGPT consume aproximadamente la misma electricidad para mantener encendida una bombilla durante 20 minutos.

Las grandes tecnológicas están fomentando el uso masivo de la IA, para aumentar sus ganancias, en algunos casos, de manera forzada como es el caso de las búsquedas en Google, que brinda en primer lugar las búsquedas por IA, o el asistente que tenemos en el WhatsApp de Meta. Como sociedad asumimos los costos con el deterioro y devastación del medio ambiente, y las ganancias de miles de millones de dólares son privadas. Hay que desmontar el mito de la IA como la panacea de la humanidad.

Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM e integrante del Centro de Análisis de Coyuntura Económica, Política y Social, CACEPS de la FE UNAM

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