Irán no representaba un peligro inminente”. Así de claro fue Joe Kent, exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos. Una declaración que llegó junto con su renuncia y que sacudió a la opinión pública de su país. Kent habló también sobre la influencia de Israel en la decisión de atacar a Irán, lo cual generó muchas críticas al presidente estadounidense por haberse dejado presionar.

La reacción de Trump fue la habitual, atacar a su interlocutor. Desacreditó a Joe Kent y declaró a la prensa que siempre había pensado que era "débil en materia de seguridad". La pregunta obligada es porqué lo tenía a cargo del contraterrorismo si siempre lo consideró débil. Desde luego, no hay respuesta.

A esta importante ruptura dentro del equipo de seguridad de Donald Trump, se sumó luego el testimonio ante el Senado de la Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard. En ese documento reconoció que “Irán no intentó volver a enriquecer uranio desde el ataque de junio de 2025”.

Quienes reprobaban la intervención en Irán desde luego se indignaron muchísimo. Pero incluso entre quienes la respaldaban, empezaron a surgir dudas sobre la pertinencia de esta tan costosa operación. Para colmo, el régimen iraní persiste a pesar de la muerte del ayatolá Ali Jamenei. Su hijo Mojtaba de 56 años es el nuevo líder supremo con el respaldo de la Guardia Revolucionaria y la Asamblea de Expertos.

La guerra contra Irán ha confrontado a Estados Unidos con muchos de sus aliados y no solo divide en términos de política exterior, también reconfigura muchas de las alianzas internas. Hay quienes dentro del propio partido republicano empiezan a cuestionar algunas de las decisiones del hoy presidente.

Ante eso, este fin de semana Trump puso en el centro de los ataques a sus rivales políticos y aseguró que el Partido Demócrata se ha convertido en “el mayor enemigo de América”, después de que Irán, “tal y como era conocido hasta ahora, ha desaparecido”.

Aplicó la misma estrategia de siempre. Si un tema se le complica, lleva la atención a otro asunto y lo acompaña de un discurso polarizante. Con ello la opinión pública se centra en algo que le permite no enfrentar cuestionamientos sobre lo realmente importante.

Y mientras tanto el conflicto con Irán está desatando una emergencia humanitaria, de seguridad y económica con implicaciones para todo el planeta. Hay personas fallecidas, millones de desplazados y efectos en las cadenas de suministro esenciales como alimentos, combustible y fertilizantes.

El Papa León XIV le pidió una tregua y propuso que haya diálogo para Medio Oriente. Trump respondió que no se hace un alto al fuego “cuando literalmente estás arrasando al otro bando”. Lo cierto es que no hay claridad sobre cuánto podría prolongarse el conflicto. Sabemos cómo empezó, pero no tenemos idea de cómo terminará.

@PaolaRojas

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios