Por iniciativa de las Naciones Unidas desde el año de 1993, cada 22 de marzo celebramos el Día Mundial del Agua, a fin de hacer conciencia sobre la crisis hídrica global, la importancia de los recursos hídricos y el acceso al agua potable. Además, busca promover acciones para alcanzar el Objetivo 6 de Desarrollo Sostenible: Agua y saneamiento para todos antes de 2030.
Y es que ante la crisis actual concientizar sobre la escasez, contaminación y la necesidad de gestionar de manera sostenible el agua potable se ha vuelto una tarea impostergable para la sociedad mundial y los gobiernos de todas las naciones, bajo el entendimiento de que el agua es un derecho humano fundamental y elemento esencial para la vida.
“Donde fluye el agua, crece la igualdad” es el lema para este 2026, poniendo en el centro del debate global la urgencia de garantizar un acceso equitativo al agua y saneamiento. De acuerdo con el informe de la ONU, alcanzar la igualdad de género en la gobernanza del agua requiere un cambio sistemático que elimine las barreras institucionales, a fin de invertir en infraestructura hídrica en zonas rurales y fomentar la inclusión de las niñas y las mujeres en la gestión del agua y otros sectores interrelacionados como los de la propiedad de la tierra y el desarrollo de tecnología.
El Plan Nacional Hídrico 2024-2030 del Gobierno Federal es vanguardista y acertado, el objetivo principal es garantizar el derecho humano al agua en cantidad y calidad suficiente; asegurar su sostenibilidad; y fomentar un manejo responsable y adecuado en todos sus usos, con base en cuatro ejes: Política hídrica y soberanía nacional; Justicia y acceso al agua; Mitigación del impacto ambiental y adaptación al cambio climático; y Gestión integral y transparente.
No es casualidad que México haya sido elegido para copresidir junto con Alemania el Dialogo 5, lo permitirá contribuir directamente a los resultados finales de la Conferencia de Agua 2026.
Entre las acciones del Plan Nacional Hídrico, destaca la firma del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, mediante el cual se compromete a los sectores públicos, privados y sociales a gestionar el agua como un derecho humano y bien nacional, no como mercancía, así como a tecnificar el riego agrícola y mejorar la eficiencia en la industria.
Los puntos estratégicos del Acuerdo prevén, entre otros elementos, la cesión voluntaria de 2 mil 800 millones de metros cúbicos de agua por distritos de riego y 126 millones por el sector industrial; la inversión de más de 21 mil millones de pesos por la industria para tratar y reusar agua, además de inversión en infraestructura federal; y los compromisos presidenciales de garantizar agua en cantidad y calidad, tecnificación del campo, ordenamiento de concesiones, digitalización de trámites, atención prioritaria a los tres ríos más contaminados (Lerma, Tula, Atoyac) y una campaña nacional de ahorro.
Consolidar la justicia hídrica posibilita el cabal ejercicio de diversos derechos, como la vida digna, la alimentación y la salud, a fin de continuar reduciendo las desigualdades y la pobreza. La línea divisoria que separa al neoliberalismo del Estado de bienestar es precisamente el acceso al agua potable y la prioridad de su uso.
Activista social. @larapaola1
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