El 30 de enero de cada año se celebra en el orbe “el Día Escolar de la No Violencia y la Paz” con el objetivo de impulsar y fortalecer la educación, el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la concordia y los derechos humanos de todas las personas; esta fecha fue establecida oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1993 para conmemorar el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi, líder pacifista que defendió y promovió la no violencia y la resistencia pacífica frente a la injusticia y quien fue asesinado por defender estas ideas.
Un día clave para que niñas, niños y adolescentes reflexionen acerca de la importancia de la paz, a través del ejemplo del líder hindú, particularmente en nuestros días en que se viven diversos conflictos armados en el orbe, cuyas principales víctimas son precisamente las infancias y adolescencias.
Sin lugar a duda, la escuela es el espacio idóneo para aprender modos de relación pacíficos, nutricios y solidarios, lo que fomentará la civilidad y la paz por el resto de sus vidas, ya que es ahí donde se adquieren saberes teóricos, valores universales y conocimientos para la vida, lo que permite una formación integral como seres humanos, a fin de construir una mejor sociedad.
Recordando a Carl Rogers, podemos afirmar que el ser humano es una entidad dinámica con tendencia a la autorrealización. Las personas estamos en constante evolución y transformación, es decir, los cambios son la constante; la vida no es lineal está llena de altibajos y claroscuros, por lo que es durante nuestro itinerario que vamos perfilando nuestra personalidad (verdadero yo), por lo que es necesarios aprender de las experiencias personales y vicarias, superar diversos problemas, sortear obstáculos, aprender a gestionar los conflictos de forma no violenta, cocrear relaciones equitativas, justas, compasivas e igualitarias.
Para ello hay que entender desde edades tempranas nuestras emociones y sentimientos, hablar de salud mental, de necesidades psicoemocionales y construir redes y vínculos afectivos sólidos, para que el miedo, la frustración, la tristeza e incluso el dolor no desencadenen en ansiedad, depresión, trastornos mentales, de personalidad y de la alimentación.
De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Red por los Derechos de la Infancia en Mexico (REDIM), nuestro país lidera a nivel mundial los casos de bullying y ciberbullying, superando a Estados Unidos y China; más de 18 millones de alumnas y alumnos de primaria y secundaria son víctimas de acoso escolar, 60% de las agresiones ocurren dentro del aula, 55% de las víctimas son niñas y adolescentes mujeres, 49% de los reportes se concentra entre los 12 y 15 años y 20% de quienes sufren acoso abandonan sus estudios. Los tipos de violencia fundamentalmente son: física, verbal, psicológica y sexual.
Entre las consecuencias de dicha violencia aproximadamente 55% son lesiones, heridas y esguinces; ansiedad, depresión, estrés postraumático y malestar emocional; así como aprendizaje de conductas agresivas, falta de gestión del estrés, entornos familiares disfuncionales en la vida adulta y búsqueda de poder social. Por otro lado, 20% de quienes sufren acoso abandonan sus estudios.
La trata de personas, el abuso sexual infantil, la violencia de género, los altos índices de violencia y las múltiples formas de cosificación de los seres humanos que se expresan en altos índices delictivos dan cuenta de la imperante necesidad de continuar reconstruyendo el tejido social, atacar de raíz las causas estructurales de los fenómenos delictivos y trabajar no solamente desde las escuelas públicas y privadas, sino también en los hogares y la comunidad para construir una cultura de no violencia. La paz implica asumir que la felicidad, el amor, la inclusión y el respeto a las personas y a sus derechos debe ser una forma de vida. De otra manera seguiremos preguntándonos ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?
Activista social
@larapaola1

