El mes pasado fui a San Juan, Puerto Rico. Para salir del aeropuerto internacional había diferentes opciones, pero todas dentro de sus instalaciones. Los taxis de sitio tenían el lugar preferente cercano, los vehículos de tours un poco más alejados y los Ubers más lejos en las columnas 18 a 20. Los de sitio cobraban 25 dólares y te despachaban de inmediato, los Uber 20, pero con largos tiempos de espera por la gran demanda.

Ante los precios altos de Uber, la compañía Lyft le está haciendo la competencia con precios más bajos y le está quitando mercado. Le pregunté a un chofer de Lyft como era la situación con los de sitio. Me confesó que al principio fue complicada y que incluso los llegaron a amenazar, pero que el gobierno local se impuso y estableció las reglas del juego que todos respetan.

La competencia ha permitido que los taxis de sitio no disparen sus precios y los de plataforma compitan entre ellos considerando que se puede entrar a un negocio rentable con precios más bajos en mercados oligopólicos que le quitan el monopolio y rentas excesivas a las concesiones exclusivas. El taxista me decía es un mercado muy amplio y que hay para todos y lo más importante es que ya no hay pleitos que ahuyenten al turista. Esto fue posible porque había autoridad para hacer que las reglas se respetaran, esto es, el monopolio de la fuerza que tiene el Estado.

Como el aeropuerto internacional de la Ciudad de México es zona federal, quien pone las reglas es el gobierno federal. Sin embargo, como su administración se la pasó el gobierno anterior a la Marina, es este organismo quien las define. Y determinaron que los Uber sólo podrán recoger pasaje fuera de la zona federal, esto es, en zonas lejanas e inseguras.

Las cosas se complican porque se acerca el Mundial 2026 y muchos visitantes internacionales que nos visitan, tienen la aplicación Uber y su experiencia de bienvenida será terrible. Bonita forma de promover el turismo. Lo curioso del caso es que, ante los cuestionamientos de la opinión pública, la respuesta fue mandar a la Guardia Nacional para evitar que los Ubers y et al recojan pasaje. Esto es, la fuerza pública para asegurar que los propietarios de las concesiones no pierdan sus beneficios. Ya salió la Presidenta en la mañanera a justificar la medida señalando que los concesionarios pagaron derechos y no es justo que las aplicaciones se lleven el negocio. De hecho, en la renovación del Aeropuerto no hay espacio para los Ubers.

Tampoco soy un promotor de las aplicaciones. Uber comenzó con una propuesta muy atractiva de economía colaborativa, y de repente cuando ya estaban embarcados los choferes con sus autos, les cambia drásticamente las condiciones del negocio. Fue tan gandalla el cambio, que dio la oportunidad a que llegara la competencia, como Didi, pero luego el casi duopolio se repartió el mercado. Didi ya no está tan barato como al principio, pero como dice mi hijo, al menos ya tenemos más opciones para comparar.

Con el alojamiento sucede lo mismo. La hotelería tradicional acusa de competencia desleal a Airbnb. Le pide al gobierno que aplique la Ley de Turismo de la Ciudad de México, los movimientos antigentrificación se lanzan en una campaña xenofóbica contra los extranjeros y las plataformas que han provocado la elevación de las rentas y de los precios en la Condesa y Roma. El ambiente es conflictivo.

La FIFA cancela reservaciones, luego del operativo contra el Mencho, la demanda se fue con las aplicaciones. El gobierno de la CDMX trata de que el evento no se le caiga. Una tregua mientras llega el mundial, porque necesitan a Airbnb para atender la afluencia de turistas, luego ya veremos.

Todo es un caos, las obras del aeropuerto no concluidas, el tráfico muy complicado empezando por Calzada de Tlalpan y sus obras. Ayer la ciudad fue un desastre, desde manifestaciones de la CNTE, hasta bloqueos de padres de familia porque les van a cerrar una escuela de la Calzada Ignacio Zaragoza, avenida Marina Nacional bloqueada, etc. Ante la llegada del Mundial, todos ven la oportunidad de visibilizar las protestas y el gobierno no para de presumir la buena gobernanza. Como dirían las mamás, “te luces con las visitas” cuando te portas mal.

El Mundial solo vino a exhibir nuestras carencias: un aeropuerto rebasado y uno nuevo que pocos utilizan y con pocos vuelos internacionales, tráfico infernal, sobreprecios y estafas, percepción de inseguridad que el gobierno local culpa a los medios, y un evento que será efímero y nos regresará a la realidad, pero que nos dará un respiro. A pesar de todo este desmadre, creo que nos divertiremos.

Adenda

1. La selección de Irán sí quiere ir al Mundial. Los futbolistas dicen ganamos nuestro derecho y la FIFA nos lo tiene que garantizar. Ganaremos o perderemos en la cancha.

2. Colombia puede ser el caballo negro del Mundial. Con tan buenos jugadores casi nunca ha logrado hacer una buena selección. Golearon 5 a 0 a Argentina en la Bombonera (1993) y hasta Maradona tuvo que aplaudirles, pero no pasaron a la siguiente ronda en 1994. Ya veremos.

3. La revocación de mandato se ha transformado por su renovación y promovida por el mismo gobierno, surrealismo total. Las consultas de AMLO sobre ese tema y juzgar a los expresidentes, así como la votación del Poder Judicial fue un despilfarro de dinero. ¿Dónde quedó la austeridad?

4. El tipo de cambio se ha convertido en un termómetro del nerviosismo. Y se correlaciona con el precio del petróleo.

*Analista económico, catedrático de la EST-IPN y de la Universidad de la Libertad

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