El martes pasado, Banco de México (Banxico) dio a conocer la Balanza de Pagos de 2024, donde se reportan las transacciones del país con el exterior. En su comunicado destaca que: “En el ámbito interno, los mercados financieros nacionales mostraron periodos de volatilidad debido a eventos tanto externos como idiosincráticos.” Una forma muy eufemística para referirse a los riegos que ha generado el regreso al poder del presidente Donald Trump y a la aplicación del Plan C, lo que ha representado un cambio de régimen, con la incertidumbre que sigue generando la reforma al poder Judicial y el temor porque esto afectará la confianza en el Estado de derecho y en la certeza jurídica.

Banxico reconoce que el entorno interno y externo generó una notoria depreciación a partir de junio de 2024, pero que a pesar de ello se siguió captando un gran monto de inversión extranjera. Sin embargo, esto habría que matizarlo, porque si bien hubo un flujo de entrada de inversión extranjera directa (IED) por 36 mil 872 millones de dólares (md), sólo fue 1.1% mayor al de 2023 y se dio el mayor monto durante el primer trimestre (27 mil 052md); pero por nuevas inversiones sólo alcanzó 3 mil 169, el registro más bajo desde 1993, cuando se estaba a la espera de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Cabe destacar, que Banxico reconoce que la desinversión por un monto aproximado de 6 mil 200 md de Iberdrola España, por la venta de 13 plantas a Mexico Infrastructure Partners realizada en el primer trimestre de 2024 sólo fue por un monto parcial, por lo que esas cifras hubieran podido ser más bajas.

En 2024, la IED se debió más a las reinversiones (28 mil 710 md) y a las cuentas entre compañías (4 mil 994 md). Es decir, ni las cifras del año pasado ni las del 2023 reflejan la relocalización de las cadenas de suministro (nearshoring). Más bien hubo una pausa porque los inversionistas estaban a la espera de las definiciones de las medidas arancelarias anunciadas por la Administración Trump, porque gran parte del atractivo de las inversiones tiene que ver con las ventajas del libre comercio; así como por el cambio de gobierno en México. Recordemos lo que pasó con la planta de Tesla en Nuevo León, quedó en un proyecto pospuesto con visos de cancelación. No siempre el anuncio de proyectos se refleja en inversión realizada; y viceversa, inversión ya efectuada, no se puede reportar como nueva.

El anuncio del Plan México ha entusiasmado más al sector privado nacional que al extranjero, ante la expectativa de la sustitución de importaciones y los apoyos gubernamentales que les dé un impulso a los industriales mexicanos. La propuesta se realizó a principio de año, y se difundió un calendario de anuncios posteriores, ya sea de decretos, planes y programas, que podrían ir generando expectativas, pero que están contenidas por el desenlace de las amenazas de Trump.

El problema es que la estructura de economía mexicana es muy abierta y el sector más dinámico es el exportador, por lo que creerse en serio que la sustitución de importaciones es la solución a las medidas proteccionistas de Trump resulta francamente demagógico. Revertir esta situación no es tan sencillo y por eso, el gobierno mexicano y el sector empresarial están haciendo todo lo posible para que el T-MEC siga funcionando. Por ello habrá que distinguir el plano discursivo oficial del ámbito real de las negociaciones, donde el empresariado estadounidense podría ser un actor relevante.

Bajo esta óptica se sigue viendo a Trump como un presidente transaccional, por lo que lo que el gobierno mexicano buscaría mostrar medidas exitosas para contener flujos migratorios y combate a la producción de fentanilo en el país, para evitar la aplicación de aranceles el 4 de marzo, que ayer se anunció se pospone hasta el 2 de abril, que es la fecha en que se entregaría el estudio sobre el comercio exterior.

En Canadá se tiene otra lectura. La amenaza de incorporarlo como el estado 51 de Estados Unidos no se ha tomado a la ligera y ha sido una grave afrenta. El ultimátum de la aplicación del freno de la migración y del fentanilo, se percibe como un pretexto porque sólo 1% del fentanilo entra por la frontera norte, y en el fondo se considera que Trump sí quiere aplicar aranceles no sólo al acero y al aluminio lo que de entrada resulta inaceptable en el marco del T-MEC, por lo que se está en la postura de aplicar represalias. El ánimo canadiense es el de pelear y de no consumir productos estadounidenses. Por eso el presidente Trump está muy molesto con Canadá a diferencia de México, y está convencido de que una postura dura le dará buenos resultados como pasó con Ucrania, con cederle minerales raros y otros recursos.

Sin embargo, Canadá no está en una situación de desventaja tan clara como Ucrania y México. Es un importante exportador de petróleo, gas y madera a EU, y puede contraatacar con fuerza. Además, tiene una economía más diversificada con el resto del mundo. Es uno de los integrantes del G7 y Trump está subestimando su fuerza y la alianza que puede generar con Europa.

Adenda

1. La inflación al consumidor tuvo un rebote en la primera quincena de febrero a 3.74%, luego de que en la segunda quincena de enero fue de 3.49%. Se rompió la tendencia a la baja y no fue solo por el huevo. En otro tiempo fue el jitomate.

2. Hoy salen las cifras oportunas de la balanza comercial de México en enero. Cuidado con las interpretaciones porque fue un mes de mal clima.

3. El Mayo Zambada no es equiparable al General Cienfuegos. Sus abogados se equivocan y el gobierno mexicano no puede obligar al de EU a que lo regrese. O la jugada es a la inversa: “nos vimos obligados a cooperar, bajo la premisa de quien avisa no traiciona”.

*Catedrático de la EST-IPN y de la Universidad de la Libertad

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