Marco Palet trabaja desde hace más de una década en la Clínica Condesa que atiende a la población que padece VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual para proveerla con los medicamentos de prevención y atención, la información y ayuda psicológica necesarias. Ese es el paisaje cotidiano de un hombre sensible, abocado al servicio de una población vulnerable, desde donde mira, resuelve y trabaja con un equipo de personas y que con la reciente publicación de Desde la piel de la escritura (Academia Literaria de la Ciudad de México, 2025) visibiliza las microhistorias del mundo que ha atestiguado. Este paisaje de aristas duras, de realidades lacerantes, de mejorías y también de ausencias y derrotas es el que Marco Palet, comunicador y activista de larga experiencia, ha decidido mudar al espacio literario. Cómo no hacerlo si la mirada literaria se centra en lo humano, intentando comprender no sólo a quienes acuden a la clínica sino a sí mismo, porque en este asentar relatos breves alrededor de personajes disímiles, la mirada del autor, su emoción, envuelta en las palabras precisas es el vehículo para entrar puertas adentro de un universo que comparte una condición de salud y que es también un mosaico diverso de la sociedad mexicana y un espejo de las pasiones que nos constituyen. Palet ha elegido ese mostrador, esa rendija para que la crónica cotidiana y el anecdotario acumulado permitan indagar más allá del expediente de los sujetos. En Desde la piel de la escritura, cuyo certero título construye cercanía, el autor nos revela el sentido del trabajo literario: la comprensión y la memoria, el otro, lo otro. El mirar más allá, el desgajar las capas, para hacer de la clínica un mundo poblado por jóvenes y mayores, hombres y mujeres, población trans, homo, sexo servidores y sexo servidoras, gente de clase media o en situación de calle; migrantes que reflejan la cambiante composición de quienes habitamos en la Ciudad de México.

Los 23 relatos reflejan la tragedia, la impotencia, lo extraordinario, reacciones extremas, violencia o dulzura, y también el humor. Han sido trabajados con el cincel del amor por la palabra y la empatía con los otros, con la urgencia de escuchar, visibilizar y borrar estigmas. Desde la piel de la escritura es potente y conmovedor: un puente con una realidad a la que no podemos ser indiferentes.

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