Cada inicio de año, muchos repetimos el mismo ritual: doce uvas, doce deseos. Algunos íntimos, otros colectivos. Desde hace años he optado por dedicar esas doce uvas al sistema de propiedad intelectual (PI) en México, como una forma simbólica —pero no ingenua— de expresar lo que necesitamos corregir, impulsar o dejar de postergar. 2026 no es la excepción. Al contrario, llega cargado de definiciones.
La primera uva es tan evidente como impostergable: la publicación del Reglamento de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. Una ley sin reglamento es una promesa incompleta y una fuente permanente de incertidumbre jurídica. Todo indica que este año ese pendiente podría finalmente resolverse, como consecuencia de la reforma legal anunciada y en proceso, dando coherencia al marco normativo.
Otra uva central apunta a una deuda estructural del sistema de PI: una vinculación efectiva y predecible entre el IMPI y COFEPRIS. No se trata de inventar mecanismos, sino de hacer que los existentes funcionen en la práctica, particularmente en sectores intensivos en innovación.
Una uva especialmente ambiciosa es el fortalecimiento institucional del sistema de PI. El IMPI es su eje, pero el sistema se integra también por otras autoridades clave, como el Indautor, el SNICS —encargado de las variedades vegetales— y la Fiscalía General de la República (FGR). Todas requieren recursos suficientes para que la protección y observancia de la PI dejen de ser un eslabón débil del desarrollo económico.
La cuarta uva se desdobla en una medida concreta: permitir al IMPI utilizar libremente los ingresos que genera. Darle esa autonomía fortalecería su capacidad operativa y, en los hechos, también beneficiaría al Estado. Aunque recaudar no sea su función, la experiencia demuestra que cuando el Instituto funciona mejor, recauda más.
Otra uva inevitable es la especialización judicial en materia de PI. Sin jueces con conocimiento técnico y criterios consistentes, la incertidumbre se traslada a los tribunales. Hoy, con nuevos juzgadores, esta necesidad es aún más evidente.
La piratería y la observancia efectiva de los derechos de PI constituyen otra uva impostergable. El problema ya no es de diagnóstico, sino de ejecución. No toda la carga puede recaer en el IMPI. La Fiscalía General de la República debe asumir un papel más activo en la observancia penal de la PI.
Una uva estratégica mira hacia el exterior: la próxima revisión del T-MEC. Más que una amenaza, debe entenderse como una prueba de credibilidad del sistema de PI mexicano frente a Estados Unidos y Canadá. Llegar con pendientes estructurales sería un error en un contexto de relocalización productiva.
Otra uva apunta al enfoque que la PI desde hace años debería tener: asumirse como política pública de desarrollo. Integrarla a las estrategias económicas e industriales no es un lujo, sino una condición para competir en un entorno de mentefactura.
El talento mexicano y su participación en el sistema de patentes conforman otra uva clave. El reto no es solo registrar más, sino lograr que ese talento proteja, transfiera y lleve sus desarrollos al mercado.
Una uva adicional exige que las empresas mexicanas exploten estratégicamente sus activos de PI, pero también respeten los derechos de terceros. Registrar es solo el inicio. Ya no es aceptable alegar desconocimiento ni usar a la autoridad para dilatar obligaciones claras. La PI genera valor, pero también exige responsabilidad.
La penúltima uva se dirige a la presencia de México en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. No es razonable que un país con el peso económico de México y que cumple puntualmente con sus cuotas esté subrepresentado. No basta con estar; es indispensable ocupar posiciones que incidan en la toma de decisiones.
La última uva es la narrativa. Mientras la PI se vea como un tema secundario, será difícil aspirar a un sistema robusto. En 2026 ya no hay margen para la inercia. Las doce uvas ayudan a formular deseos; lo que sigue es tomar decisiones y ejecutarlas.
Especialista en propiedad intelectual y protección de innovación
X: @MA_Margain

