“Una visa no define a una persona”, así lo dijo la presidenta Claudia Sheinbaum en una gira en Tamaulipas. Lo dijo en clara defensa a lo sucedido a Andrés López Beltrán, quien este jueves 13 de agosto hizo pública una carta en donde señala que el Departamento de Estado de EU canceló su visa. La carta es una joya de retórica barata. Lo interesante, sin embargo, es que hacerla pública tiene claras repercusiones de política interna.
Tanto López Obrador, como su hijo, sabían que hacer pública la carta iba a tener una reacción de todo el oficialismo. Y éste no iba a ser otro más que el que ya vimos: todos los legisladores de Morena cerrando filas en torno a López Beltrán, los gobernadores también, y la propia presidenta orillada —otra vez— a dar la cara para resolver un problema que no es suyo, sino de su antecesor. Vaya, hasta una campaña nacional en “defensa de la soberanía” ya fue convocada por el partido gobernante. Resulta casi cómico que se convoque a la defensa de la soberanía de nuestro país, frente a un acto eminentemente soberano por parte de otro. La visa es un permiso para visitar un país, no un derecho de quienes pretendan visitarlo, pero bueno…
Sin embargo, hay algo más de fondo. ¿Por qué decidió hacer pública la carta?, ¿se estarán adelantando a futuras embestidas?, ¿por qué confrontar de esa manera al presidente Trump?, ¿en qué les beneficia a ellos? Se me ocurren dos respuestas. En primer lugar, hacer de un trámite burocrático menor —el retiro de una visa es eso, un mero trámite— un asunto de esta magnitud tiene una clara intención: hacer de la defensa de López Beltrán un asunto de estado. Todo lo que pase de aquí en adelante va a ser leído con ese lente. El populismo requiere de enemigos concretos y con esto el enemigo pasa a ser Estados Unidos y su injerencismo. Ya visualizo a todos los morenistas subidos en el púlpito de la indignación selectiva, denunciando los excesos del imperio en tribunas y plazas, con la estampa del vástago de López Obrador en las camisas y demás utilitarios del partido guinda. Estamos, además, en pleno proceso electoral. Y es justo en el momento en que se deciden las candidaturas cuando la lealtad se vuelve curriculum: será pues requisito defender a López Beltrán para representar al movimiento.
En segundo lugar, esta acción se puede leer en clave estratégica. Habrá quien crea que esto puede hacer crecer a López Beltrán emulando —de manera muy mediocre— a su padre y su fallido proceso de desafuero. Imagino a sesudos estrategas diciéndole a López Beltrán que esto le convendrá y lo hará ascender en su carrera política. Frente a su fracaso al frente de la Secretaría de Organización de Morena, esta sería la oportunidad de volver a colocarse en la palestra. El problema es que —si este es al cálculo— no tienen en cuenta el panorama completo: el retiro de la visa obedece a una política hemisférica de EU.
En los últimos quince días, el gobierno estadounidense ha hecho declaraciones cada vez más serias sobre sus intenciones de perseguir políticos en activo en América Latina por sus vínculos con organizaciones que ellos han denominado terroristas. El jefe del Departamento de Guerra, Pete Hegseth anunció el mismo 13 de agosto que EU prepara ataques “en tierra” contra los cárteles de la región. El gabinete de Trump ha endurecido su discurso que señala al gobierno mexicano como cómplice —aunque sea por omisión— del crimen organizado. De manera que el retiro de la visa de López Beltrán no se puede leer como un acto aislado, sino como un intento por debilitar al crimen organizado en toda la región y, a su vez, de minar la legitimidad de los gobiernos que no son afines a los intereses de los estadounidenses.
Lo que quiero decir es que esto no va a parar. Vivimos en una época de transición en donde las antiguas reglas de la diplomacia ya no funcionan. A lo mejor a Morena y a la presidenta les alcanza para defender a Rocha y a López Beltrán una vez, dos veces, tres, cuatro…pero no podrán hacerlo siempre, todo el tiempo y frente a múltiples señalamientos. ¿Hasta cuándo?, ¿cuál será el límite?, ¿qué es lo que realmente quiere EU? Me imagino que la presidenta y su gabinete ya convocaron a los mayores expertos en la relación bilateral y a nuestros aliados allende el río Bravo. Es decir, presumo que ya tienen una clara estrategia para hacerle frente a este desafío, ¿verdad?
Cuenta de X: @MartinVivanco
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