Por tercera ocasión, desde la conclusión de su gestión, el expresidente López Obrador hace acto de presencia digital. Lo hizo para recordarle a Míster Trump lo del respeto al derecho ajeno; otra ocasión por algo irrelevante. Ahora para encabezar una colecta pública a favor de Cuba. Invita a que “todos” depositemos en una cuenta bancaria de una asociación civil de asistencia privada, como las que persiguió en su gestión.

La propuesta ha sido mal recibida porque un amplio sector del pueblo lo aborrece, odio bien ganado. Ya antes había pedido dinero al pueblo. Con la rifa del avión presidencial que nadie supo dónde quedó la bolita; o con aquel escandaloso fideicomiso “Por los demás”. El INE detectó una ruta de dinero destinado a operadores de Morena y le impuso una multa histórica de casi 200 millones de pesos. Mexicanos contra la corrupción y la Impunidad exhibió videos, en que aparecen funcionarios de su gobierno, entre ellos Alejandro Esquer, secretario particular, haciendo depósitos sucesivos de efectivo en el banco hasta juntar un millón cuatrocientos mil pesos.

Algunas críticas tienen un elemento más emocional que racional, nadie debería oponerse a la ayuda humanitaria. Hasta Míster Trump envió ayuda a la isla recientemente después del paso de un huracán. Sus operadores se cercioraron de que la asistencia llegara a los necesitados y no al gobierno. Eso seguramente no sucederá con los fondos de AMLO, en tanto el dinero mexicano irá a las arcas del tambaleante Partido Comunista Cubano. Además, ningún rico le dará un peso a AMLO, las contribuciones procederán de los bolsillos agujerados de los más pobres de México, haciendo honor a la cantaleta de que ‘primero los pobres’.

Lo realmente importante es el futuro de Cuba. Qué harán al respecto los países hispanoamericanos (España incluida). Cuba estuvo aislada por el abandono de los países del continente, salvo México que siempre ha estado cerca, hasta Fox, con todo y el ya proverbial “comes y te vas”. Ahora los países que dependen no solamente económicamente, sino también políticamente de EU, los que acudieron a vitorear a Míster Trump recientemente en Miami para crear el “Escudo de las Américas” (Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y otros países caribeños) harán lo que les ordenen desde Washington. En la reunión con los líderes de derecha, ahora empoderados con Míster Trump, éste les dijo que el gobierno de Cuba está de rodillas y “está en sus últimos momentos de vida, tal como solía ser”.

La incógnita es lo que harán México, Brasil y Colombia, países de esta nueva izquierda dependiente del sistema capitalista. ¿Hasta donde llegará la ayuda de este bloque más allá de las declaraciones, unas mañaneras otras trasnochadas?

Los tres países, los más poblados del continente, cuyos gobiernos todavía sienten los últimos latidos de nostalgia por la revolución cubana, dejaron de enviar petróleo a Cuba por indicaciones de Míster Trump. Es previsible que sigan las entregas de ayuda humanitaria mientras cae el gobierno comunista de Cuba, pero todo indica que Cuba se quedará sola en el mundo esperando el colapso.

AMLO sigue pensando que trae bien puestos los zapatos, sean los de don Benito Juárez (mi padre oaxaqueño me enseñó que no se dice Benito Juárez, sino don Benito) o los botines del General Cárdenas. Cada uno en su tiempo y en su circunstancia, pero que AMLO se equipare a los verdaderos próceres mexicanos, siendo quien es, con el daño que ha hecho al país, resulta otra estafa, también estafa maestra.

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