En las últimas cuatro décadas, la vida pública en México ha cambiado de fondo. La fragmentación del antiguo monopolio político, la apertura de la información con la autonomía del INEGI y el Banco de México, y la conquista del derecho al acceso a la información pública crearon las condiciones para que surgiera una sociedad civil organizada, crítica y propositiva. Este movimiento, que nació de demandas ciudadanas y se consolidó con la alternancia política, ha sido clave en la modernización del país. En este ecosistema, los think tanks —centros de pensamiento especializados en políticas públicas— hemos asumido una misión estratégica: ser puentes de conocimiento técnico, laboratorios de ideas y, sobre todo, impulsores de soluciones reales basadas en evidencia para servir al interés público.

Diagnóstico sí, pero con plan de ruta accionable

Esa es la misión de México Evalúa. Va mucho más allá de la evaluación puntual hacia una política pública. En un país donde la información fue durante décadas un recurso reservado, nuestra labor ha sido generar evidencia rigurosa, accesible y confiable, y ponerla al servicio de mejorar la vida de las personas.

En ese sentido, el trabajo de México Evalúa pasa de la crítica a la construcción. Con base en evidencia y de la mano de quienes están abiertos a colaborar, hemos trabajado con el Gobierno federal, distintos gobiernos estatales, instituciones locales, academia, sociedad civil e iniciativa privada. Nuestras contribuciones trascienden sexenios: no nos quedamos en señalar problemas estructurales, sino que ofrecemos productos de calidad excepcional para impulsar acciones concretas, viables y necesarias. Un caso emblemático es el proyecto “”.

Lejos de denunciar las precarias condiciones de los cuerpos policiales municipales —una herida abierta en la seguridad pública del país—, esta iniciativa marcó un parteaguas metodológico. Trabajando codo a codo con autoridades de municipios y tomando en cuenta el punto de vista de sus propios policías, en y México Evalúa no sólo diagnosticó la falta de prestaciones y el déficit de personal (590 policías en Monterrey, 644 en Ensenada), sino que propuso un mejor método de estimación del número de policías que requiere un municipio, calculó el costo real de un estándar laboral digno y, lo más importante, estimó el costo y diseñó rutas de financiamiento realistas para concretar su adopción.

El resultado fue una hoja de ruta que las tesorerías municipales pueden ejecutar sin depender tanto de las transferencias federales. Esto demuestra que los gobiernos locales sí tienen márgenes de acción para construir seguridad desde las instituciones estatales y municipales.

Políticas para impulsar el desarrollo

La capacidad de articulación de México Evalúa no se queda sólo en el ámbito de la seguridad pública. También se despliega para romper barreras en el terreno económico. La inversión en nuestro país se encuentra estancada a pesar de que tenemos una ubicación privilegiada para atraer nuevas inversiones por el fenómeno de la relocalización de la producción, o nearshoring. Si aprovechamos bien esta oportunidad histórica de desarrollo los beneficios pueden ser para todos y no sólo para unos cuantos. México Evalúa puso el foco en un desafío fundamental: la mejora regulatoria.

” Es un proyecto que se desarrolla con un enfoque estado por estado, comenzando con diagnósticos en , , y (además, está por publicarse Oaxaca, Michoacán, Yucatán, además de un compendio a nivel nacional). La metodología consiste en mapear trámites clave para la inversión extranjera directa, como la apertura y operación de negocios e identificar duplicidades, ambigüedades normativas y puntos de discrecionalidad que generan ventajas indebidas o costos de cumplimiento innecesarios. Eliminar estas barreras podría derivar en mayor inversión, productividad y crecimiento para el país, y más empleos formales y bienestar sostenible para las personas que lo habitamos.

El valor diferencial está en que cada diagnóstico de “¡A romper barreras!” viene acompañado de un paquete de propuestas regulatorias concretas, redactadas con precisión técnica, que las autoridades locales pueden adoptar mediante reformas a reglamentos internos o leyes estatales.

Este trabajo se realiza en colaboración con empresarios —quienes aportan la experiencia práctica de los cuellos de botella— y con autoridades locales, que encuentran en estas propuestas una herramienta para cumplir con los nuevos mandatos de simplificación administrativa y digitalización sin tener que esperar cambios estructurales a nivel federal.

Una vez más, el enfoque trasciende la queja y, sobre todo, parte de entender que no hay un problema único con una solución nacional. Se requieren políticas públicas hechas a la medida de cada municipio y estado. Un rasgo distintivo de México Evalúa es su capacidad para articular acciones en beneficio del interés público sin diluir la independencia técnica.

La colaboración no se limita a validar diagnósticos, sino que implica involucrar desde gobiernos municipales, instituciones locales, mandos policiales hasta cámaras empresariales.

Contextos adversos, resultados posibles

México sigue teniendo una densidad baja de organizaciones civiles en comparación con países de similar desarrollo. Además, el sistema político enfrenta problemas de representación que dificultan la interlocución estable entre gobierno y sociedad. La confianza institucional se ha deteriorado, y no siempre hay voluntad política para abrir espacios de diálogo sostenidos.

Aun así, el trabajo de México Evalúa muestra que estos obstáculos no son insuperables. Sus propuestas se diseñan precisamente para ser implementadas en contextos de fragmentación y limitación presupuestal. A lo largo de estos años, la lección que nos deja el trabajo es que la ruta hacia adelante es la de la colaboración. La relación entre sociedad civil y gobiernos no debe ser de confrontación estéril, sino de diálogo constante, donde se escuche, se responda y se actúe con base en evidencia.

El desafío ahora es normalizar e institucionalizar más espacios de diálogo, para que la capacidad de propuestas no dependa de voluntades personales, sino de mecanismos permanentes de colaboración. Porque los países que logran consolidar esta relación virtuosa entre conocimiento técnico, decisión pública y participación ciudadana, son los países que exhiben los mayores niveles de prosperidad compartida.

Lo que nos han dicho… y nos importa

Por eso, quiero cerrar con un reconocimiento que no es banal, sino el reflejo más genuino de un trabajo bien hecho. Muchas de nuestras comunidades de práctica —desde personas que encontraron un camino para mejorar sus condiciones, hasta académicos e iniciativa privada— se han acercado para decirnos algo valioso. Nos dicen que hemos sido actores sociales relevantes en la conversación pública, que hemos logrado informar el debate, que hemos logrado impactar, y eso me llenó de orgullo porque significa que hemos materializado nuestra misión. Es decir, a pesar de los retos, nuestros esfuerzos agregan valor a México.

Directora general de México Evalúa. @mariana_c_v

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios