Los gestos de Morena son de la mayor incongruencia pública que nuestro país haya vivido. Y no es que no se les perdone nada, es que han sido unos abusivos. Uno de sus grandes problemas en el que están metidos es la hipocresía con la que han actuado:
Nos dijeron que habría “honestidad valiente”. Se oía bien, pero lo que nos hemos encontrado en los últimos siete años son casos de corrupción de los que nos hablan de miles de millones de pesos. Tres ejemplos rápidos: empezaría con el fraude en Segalmex, con desvíos de más de 15 mil millones de pesos; podemos seguir con el famosísimo huachicol fiscal, con un daño al Estado mexicano de más de 600 mil millones de pesos; y, por supuesto, los sobreprecios y la falta de transparencia en obras como la de la refinería de Dos Bocas. Hipocresía pura: lo que nos decían era “honestidad”, pero su actuación es corrupción descarada.
Nos dijeron que serían respetuosos de la voluntad popular. Reclamaron fraude cada vez que no ganaban, pero en 2024 lo que hicieron, en la cara de todos los mexicanos, fue maquinar y decidir por la sobrerrepresentación fraudulenta y artificial que les permitió modificar a su antojo la Constitución; y, de paso, le quitaron derechos a los gobernados, como es el caso de la acción de inconstitucionalidad, y después anularon los efectos del juicio de amparo. Hipócritas de principio a fin en la conducción y contenido de la posible reforma electoral, que mucho se ha detenido gracias a los esfuerzos de la sociedad civil y de la oposición en el Congreso.
Nos dijeron que eran austeros; todavía en los discursos hablan de austeridad, pero lo que vemos es una explosión de frivolidades, lujos y desmanes. Resulta que les gustan los viajes largos y caros; sus inmuebles están lejos de ser sencillas casas habitación; a los de Morena les gustan los palacios, las casas grandes y los fraccionamientos con la gente a la que decían odiar.
Los de Morena nos dijeron que nos iluminarían, pero nos han hundido con una deuda pública de más de 10 billones de pesos y se convirtieron en el gobierno con más opacidad de los últimos tiempos. Nos dicen que nos informan todas las mañanas; se gastan millones de pesos en “las mañaneras”, pero por ejemplo, respecto del Tren Interoceánico, que cobró la vida de 14 mexicanos, descaradamente lo han declarado tema de seguridad nacional para no decirnos nada, reservando por cinco años los detalles técnicos de los vagones y el reporte del descarrilamiento acontecido el pasado 28 de diciembre.
Una expresión más de la hipocresía ha sido la conducción del Poder Judicial, particularmente los actos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Destrozaron al Poder Judicial Federal; denostaron y calumniaron hasta el cansancio a quienes habían hecho carrera judicial; les dijeron que eran gastadores, superfluos, pero apenas llegaron ellos se compraron sus Cherokees. Solo tuvieron desprecio para los anteriores ministros y hoy, en el ambiente laboral, limpiar las botas al jefe es normal. El problema es la hipocresía: ni siquiera las Cherokees, sino la incongruencia que ya los ha inundado en la mentira. Se han llenado de soberbia a grado tal que ni se inmutan cuando les limpian los zapatos, y todavía quisieron aclarar …
“La humildad es vivir en la verdad”, decía Santa Teresa. La soberbia entonces también es parte de la mentira como lo es la hipocresía que es ya la característica de legisladores, funcionarios y ministros de Morena.
Diputada federal. @Mzavalagc

