El pasado 17 enero se realizó en el centro de convenciones del puerto sinaloense el conversatorio “El futuro de Mazatlán ¿hacia dónde y cómo?” con la participación de 9 extraordinarios ponentes. Ante un público de unos 150 mazatlecos señalé que Sinaloa tiene décadas que tomó el camino equivocado. De los últimos 10 gobernadores sólo 2 tuvieron visión de largo plazo, mientras que, de los últimos 5, 4 llegaron al poder producto de su alianza con el Cártel de Sinaloa.
En estos más de 25 años, Mazatlán ha vivido grandes retos como la falta de planeación urbana y de inversión en servicios públicos básicos como agua, luz, drenaje, vialidades primarias, la crisis de seguridad como la vivida en 2008/09 y la actual, aunada a la crisis económica de 2009 por la crisis sub-prime de Estados Unidos.
Después el puerto tuvo una reactivación económica a raíz de la inauguración de la carretera Mazatlán-Durango en 2013 y eso fue suficiente para que los mazatlecos se olvidaran de sus problemas estructurales.
El gobernador Quirino Ordaz (2017-21) realizó obras que elevaron la atractividad del destino, pero no garantizaban la sustentabilidad a largo plazo.
La bonanza suele ser alcahueta y solapa grandes ineficiencias, y así se dejó de atender el problema de la inseguridad en el sur de Sinaloa, cuando el sur debió haber sido “blindado”.
Al desatarse la guerra interna entre las facciones del Cártel de Sinaloa en Culiacán en septiembre de 2024, los mazatlecos prefirieron jugar al avestruz escondiendo la cabeza. Creyeron que la violencia no llegaría al puerto y asumieron la idea de que ocultar la realidad era lo indicado para no afectar los negocios del turismo.
Desde hace años los mazatlecos han callado y hoy pagan las consecuencias de su omisión. El puerto sufre los estragos de sus problemas que quisieron negar, la inseguridad ya les llegó y persiste la crisis de servicios básicos.
Hoy Mazatlán padece serios problemas de alcoholismo y drogadicción y es un gran mercado de narcomenudeo. Es un centro de lavado de dinero del narco, de los políticos y de los factureros. Existe una grave crisis de seguridad carretera y urbana; se tiene una muy alta corrupción y complicidad de las policías del sur del estado con el crimen organizado. También Mazatlán padece problemas muy serios de trata de personas, así dan cuenta las alertas ámbar y desapariciones.
Son muchas las cosas malas que están ocurriendo en Mazatlán, pero la mayoría no trasciende públicamente, pero la desaparición del joven Carlos Emilio el 5 de octubre de 2025 encueró las debilidades del puerto, evidenciando que Mazatlán sufre problemas estructurales y no coyunturales, igual que Culiacán.
A Mazatlán le urge una visión de futuro compartida entre la sociedad y gobierno, con liderazgos que den continuidad a los proyectos.
Mazatlán tiene mucho para resurgir con éxito, pero le falta planeación urbana y visión de largo plazo, padece una carencia de inversión en servicios básicos y adolece una de inversión y estrategias de seguridad pública, carretera y urbana, para todo el sur del Estado.
La pregunta obligada es ¿existe el liderazgo, la visión y el compromiso para iniciar el viraje estratégico que demanda el estado y el sur de Sinaloa?
P.D. Hechos delictivos recientes siguen encuerando a Mazatlán.
Ingeniero industrial y empresario

