La demanda por seguridad en distintos puntos del país se ha hecho más frecuente en los últimos tiempos. En diversos estados del país, en los últimos meses, poblaciones diversas han salido a las calles para exigir mayor seguridad en sus ciudades. Ya todas estas manifestaciones en tiempos de los gobiernos de Morena. Ese gobierno que se encumbró en la presidencia, entre otras cosas, con esa promesa López Obrador de tener más de seguridad y que aderezaba con la frase de “abrazos, no balazos”, que sugería que tenía la clave para poder atacar a los delincuentes en el país con una nueva estrategia, con una nueva técnica. Y nada, fracasó totalmente porque mucho de lo que no hizo en el país permitió a secuestradores, extorsionadores, asesinos, contrabandistas de drogas, andar por el país con toda la libertad que él les permitió.
Esa demanda de seguridad que hizo suya Morena ya no lo es más. Sencillamente porque la demanda de mayor seguridad en las calles del país la han estado haciendo los propios ciudadanos en sus comunidades.
En Cuernavaca, Morelos, llevan ya más de 10 marchas por la paz que son convocadas por la Diócesis de esa ciudad. Salen miles y miles de personas de un lugar cercano a Cuernavaca y culminan en el centro de la capital del estado. Así han pasado los años en Morelos demandando seguridad.
En Acapulco, desde el 2019, se han manifestado por mayor seguridad. Lo hicieron para exigir a la administración del entonces gobernador Héctor Astudillo, un freno a los grupos de la delincuencia que extorsionan y asesinan. Transportistas y habitantes de Acapulco marcharon por las calles de ese puerto. En el 2022 se dio una crisis por las extorsiones de las que fueron objeto vendedores de pollo en el mercado de Chilpancingo. Mataron incluso a un vendedor de pollo de ese mercado.
En Sinaloa hay una crisis de inseguridad que aún afecta a la población a raíz de ese operativo en el que no participaron fuerzas de seguridad mexicanas y se llevaron a Ismael El Mayo Zambada a un aeropuerto en Nuevo México para ser entregado a la autoridad de Estados Unidos. Las consecuencias de los enfrentamientos entre la chapiza y la mayiza por la ausencia de sus líderes ha llevado a la población a cambiar su forma de vida, a perder sus tardes noches en la calle, sus noches en los centros de diversión; a cambiar su vida, pues. Y de nuevo a la calle a demandar seguridad en sus ciudades, todos vestidos de blanco y de paso a pedir que salga del gobierno el señor Rubén Rocha, quien por supuesto no saldrá de la gubernatura porque lo protegen desde Palacio Nacional. Doble castigo.
Marcharon miles de jóvenes en distintas partes del país. Esos de la Generación Z. Jóvenes y adultos jóvenes que perciben que lo que viven en sus ciudades no es seguro y salieron a demandar seguridad.
El asesinato de Carlos Manzo ha provocado indignación nacional por el hecho mismo del asesinato y porque el presidente municipal de Uruapan en vida hablaba de las circunstancias de inseguridad que se vivían en su ciudad pidió ayuda la Presidenta misma. Ninguna reacción buena hubo en Palacio Nacional y vino el asesinato. Marchas otra vez por el asesinato y por mayor seguridad en la zona. Y están las mujeres del 25 N que recién marcharon. ¿Para pedir qué? Seguridad.
En fin, un reclamo nacional el cual fue arrebatado a Morena y, vueltas de la vida, ahora son los depositarios de tanto reclamo.
Periodista. @ConFeregrino

