El Día del Cartero es un motivo de orgullo para todos los que pertenecemos a este gran sector de trabajadores postales, que hemos estado y estamos inmersos en el desarrollo del país a través de mantener comunicados a los mexicanos mediante el servicio de recepción y distribución de la correspondencia y envíos en general que, sin importar las condiciones climatológicas, de seguridad o de salud que prevalezcan en todo el territorio nacional, día a día se lleva a cabo de manera puntual desde las administraciones postales hasta los domicilios de los usuarios, por más lejos o aislados que se encuentren.

La historia del surgimiento de esta conmemoración trascendental para los empleados postales nos debe hacer reflexionar en que los carteros mexicanos han sido protagonistas activos en los episodios más relevantes de la historia nacional. Desde antes del periodo del Imperio Mexica, pasando por la Conquista que marcó la llegada de los españoles, la Reforma de don Benito Juárez, la Revolución Mexicana, hasta nuestros días, la correspondencia escrita es el eslabón que ha formado parte de la cadena comunicativa de los mexicanos y ese eslabón está engarzado en buena medida por la tarea honesta, solidaria, responsable, digna de los carteros, quienes, pese a toda adversidad, no se amedrentan y con orgullo cumplen con su deber histórico.

El 12 de noviembre de 1931 se celebró por primera vez en México el Día del Cartero como un merecido acto para reconocer la importante labor de los carteros y empleados postales, pero sobre todo su honestidad y valentía, pues la historia indica que un 12 de noviembre de 1922, durante la época de la Revolución Mexicana, un tren de correos cargado con oro y correspondencia militar explotó a consecuencia de un ataque con dinamita. Fue testigo de esos hechos el coronel Luis G. Franco, quien narró que los carteros sobrevivientes a ese atentado comenzaron a proteger la carga entre los escombros del convoy destrozado por el explosivo.

Años después de verificarse ese episodio, el propio coronel Luis G. Franco promovió ante el presidente Pascual Ortiz Rubio la creación del Día del Cartero, “para pagar una deuda que la Revolución tenía con los valientes hombres del correo”, recuerda el militar en una entrevista que ofreció al periódico Excélsior. El presidente Ortiz Rubio apoyó la propuesta y el coronel Franco inició la organización de un festival en honor de los carteros mexicanos, estableciendo la fecha del 12 de noviembre en el calendario cívico, es decir, justo aquel día de 1931, cuando presenció la manera valiente en que los carteros del tren atacado rescataron la correspondencia, aun a costa de sus vidas.

Sin embargo, actualmente los carteros y empleados postales del Servicio Postal Mexicano, “Correos de México”, aunque cuentan con el reconocimiento a su labor de la mayoría de los mexicanos, atraviesan por una situación difícil, en tanto que no se les respetan algunos de sus derechos establecidos en el Contrato Colectivo de Trabajo. Existe incertidumbre por las condiciones en que desarrollan su trabajo diario en la recepción y distribución de correspondencia y paquetería, donde la competencia privada es a todas luces desleal (Correos de México; está contemplado como estratégico y prioritario en el Artículo 28 Constitucional); no hay actualización en el tabulador de salarios, ni ascensos en el escalafón y la capacidad adquisitiva de sus ingresos es notoriamente baja.

Aun con estas condiciones, no dejan de cumplir con sus labores para mantener comunicado a México a través de la correspondencia. Su entrega, compromiso, lealtad y solidaridad con México y los mexicanos está a toda prueba, pero requieren de una revisión de las autoridades federales sobre las condiciones en que están trabajando. No es posible que prevalezcan situaciones que dejan a los carteros en plena indefensión ante las condiciones económicas que se viven. Estamos conscientes de que nos asiste la razón, en tanto que no hemos dejado de laborar con interés, responsabilidad y solidaridad con el pueblo de México, que es a quien nos debemos principalmente y quien nos reconoce con su aceptación y comprensión a nuestro trabajo.

Este mes en que celebramos el Día del Cartero, representa una buena oportunidad para que, como dirigencia sindical nacional, representante de los carteros y empleados postales sindicalizados, nos reunamos a platicar con el organismo al que pertenecemos y analizar sin radicalismos ni prejuicios las condiciones en las que se encuentran los trabajadores del Servicio Postal Mexicano, “Correos de México”. Lo que menos deseamos es perjudicar a los usuarios con acciones que impliquen dejar de dar el servicio de recepción y envío de correspondencia y paquetería en el país, pero deseamos reciprocidad de las autoridades a nuestras condiciones laborales.

Llegar a acuerdos sin ventajas para nadie beneficiará a todos. Es por el bien del país, por una institución de carácter público.

Hasta la próxima

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