Cozumel enfrenta una decisión que marcará su futuro. La denuncia por las descargas de aguas residuales asociadas a la planta San Miguelito puso sobre la mesa un problema ambiental, pero también abrió una discusión mucho más profunda: ¿qué modelo de desarrollo quiere construir la isla? La respuesta importa porque pocas economías dependen tanto de la salud de su entorno natural como la de Cozumel.

Hace unos días conversé con Gemma Santana, defensora ambiental de SelvaMe MX. Su reflexión cambió mi forma de mirar este caso. La rehabilitación de la planta San Miguelito resulta indispensable, pero no resolverá por sí sola el problema. El verdadero reto consiste en decidir para qué sirve el Derecho de Saneamiento Ambiental. Ese recurso debería financiar la regeneración de la isla: restaurar ecosistemas, fortalecer la infraestructura de saneamiento, generar información científica y establecer los límites que el territorio puede soportar sin comprometer su futuro. La conservación no puede depender de la voluntad de cada gobierno; necesita formar parte del presupuesto público.

Los datos justifican esa preocupación. Muestreos realizados en mayo detectaron concentraciones de E. coli y coliformes fecales muy por encima de los límites permitidos para aguas recreativas en la zona de Laguna Ciega. La denuncia presentada ante la PROFEPA identifica a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales San Miguelito como posible origen de la contaminación. La autoridad ya inició el procedimiento correspondiente. Habrá que esperar sus conclusiones. Lo que ya no admite discusión es el rezago de la infraestructura ambiental.

La sociedad respondió con una propuesta. Durante el Cozumel Vivo Fest, el Órgano de Gestión de Destino presentó las Bases para un Acuerdo Multisectorial por un Cozumel Regenerativo. El documento plantea rehabilitar la planta San Miguelito, transparentar el uso del Derecho de Saneamiento Ambiental mediante un fideicomiso, fortalecer la gobernanza del destino e impulsar nuevos mecanismos de protección para el Sistema Arrecifal Mesoamericano. La iniciativa demuestra que la ciudadanía decidió participar en la solución y no limitarse a denunciar el problema.

La importancia de ese esfuerzo resulta evidente. Cozumel recibe millones de visitantes cada año porque conserva un patrimonio natural excepcional. Sus arrecifes, manglares y aguas cristalinas sostienen la actividad turística, generan empleo y explican buena parte de la prosperidad de la isla. Cuidar ese capital natural no constituye una agenda paralela al desarrollo económico; representa una condición para que ese desarrollo continúe.

El Derecho de Saneamiento Ambiental cobra aquí un significado distinto. Cada visitante paga ese derecho con la expectativa de contribuir a la conservación del lugar que eligió conocer. Esa expectativa crea una obligación para las autoridades. Los recursos deberían regresar al territorio en forma de restauración ambiental, monitoreo científico, infraestructura y planeación de largo plazo. Cozumel necesita conocer la capacidad de carga de sus ecosistemas antes de decidir cuánto más puede crecer. Gobernar sin esa información equivale a administrar a ciegas.

La gobernadora Mara Lezama, la CAPA y el Ayuntamiento tienen una oportunidad que trasciende este expediente. Pueden responder únicamente a una investigación administrativa o convertir este momento en el punto de partida de una política pública distinta. La diferencia no será visible mañana. Se medirá dentro de diez o veinte años, cuando podamos evaluar la salud de los arrecifes, la calidad del agua y la competitividad del destino.

Los mejores destinos turísticos entendieron hace tiempo que la conservación constituye una inversión. Cozumel puede demostrar que México también es capaz de recorrer ese camino. La sociedad ya hizo su parte al organizarse, documentar el problema y proponer soluciones. Ahora corresponde a las instituciones demostrar que el turismo puede financiar la protección del patrimonio natural que garantiza su propia existencia. Ese sería el mejor legado para la isla y un referente para todo el Caribe mexicano.

@MaiteAzuela

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