Todos los deportes que se practican en México, sin distinguir si es profesional, amateur o de fin de semana, se enfrentan —por lo general— con los mismos obstáculos: falta de instalaciones, poco o nulo apoyo por parte de sus federaciones y asociaciones, profesores con mucho entusiasmo, pero sin apoyo para capacitarse, altos costos de equipos deportivos y directivos con deseos de hacer las cosas, pero con falta notable de conocimiento para lograr objetivos reales que puedan ayudar a proyectar a nuestra disciplina.
Quiero poner un ejemplo de lo que pasa en el futbol, que es el deporte que más espacios utiliza en los diversos medios de comunicación y es el vivo ejemplo de lo que pasa en el resto de nuestro menú deportivo.
El balompié mexicano está bien estructurado desde los clubes de la Liga MX hasta las categorías juveniles y todas las demás divisiones que concentra, pero desgraciadamente los futbolistas mexicanos no tienen la oportunidad de alinear tan fácilmente en los primeros equipos porque los extranjeros llegan a ocupar los puestos estelares.
El Universal Responde
IA personalizada, respaldada por 109 años de historia editorial.
Es evidente que la mayoría de los futbolistas mexicanos carecen de oportunidades. Lo mismo sucede con los entrenadores y el talento mexicano, ya que los directivos no los dejan ejercer, porque prefieren traer a técnicos extranjeros. Mi opinión es que, si fuera muy bueno el jugador o el entrenador extranjeros, estarían en la Premier League o en la Liga de España, en la de Italia o en la Bundesliga, para darles algunos ejemplos.
¿Cuántos técnicos extranjeros han llegado al Tricolor y hacen el mismo papel que un mexicano?, ¿cuántos jugadores y técnicos se quedan en el anonimato por no contar con una oportunidad y cuántos técnicos, que ni conocemos, llegan y se van sin dejar escuela? Asimismo, ¿cuántos entrenadores hay que se dan el lujo de ir de un club a otro, bloqueando prácticamente a técnicos mexicanos que están preparados, pero sin oportunidades?
En el caso del tenis es lo mismo y los directivos, con el deseo de hacer algo diferente, contratan a personas con conocimientos mínimos que no contribuyen a un mejoramiento del deporte y que cumplen con el requisito de organizar clínicas de tenis, que —al final de cuentas— se convierten en guarderías que utilizan al deporte como entretenimiento y pasatiempo de los niños, pero de sacar nuevos valores, ni hablar.
Y así podríamos continuar comentando las similitudes que obstaculizan a los nuevos valores, sin oportunidades, con falta de profesorado capacitado, con directivos sin preparación y muy poco conocimiento de sus deportes, y es por todas estas similitudes que tenemos resultados en los que muy rara vez surgen deportistas mexicanos de excelencia, pero esto es por pura casualidad. ¡Vamos a prepararnos mejor…!





