Novak Djokovic, como presidente de la PTPA (Asociación Sindical de los Profesionales del Tenis, por sus siglas en inglés) está decidido a mejorar el deporte blanco profesional, que se ha venido deteriorando poco a poco ante la explotación, abusos sistemáticos, prácticas en contra de la competición y maltrato a jugadores durante décadas.

El director ejecutivo de la PTPA, Ahmad Nassar, comenta: “El sistema está roto, los jugadores están atrapados en un sistema injusto, explotando su talento; limitan sus ingresos, además de que exponen la salud y seguridad de todos”.

Varias de las estrellas, aparte de que se lesionan por el intenso calendario, experimentan bajas de juego por el resultado de las constantes presentaciones que tienen que realizar, reaccionando con reclamaciones directas a la ATP, la WTA y la ITF.

Los demandados hacen caso omiso; por eso, Djokovic y 20 jugadores más están tomando acciones legales bastante serias.

El astro serbio ha logrado, en los últimos años, mejores condiciones para sus asociados, pero el sistema de ATP, WTA e ITF —según su sindicato— deja al descubierto malos manejos, con ganancias insospechadas de las instituciones y muchos de sus torneos. Aunque han tenido conversaciones con los directivos, no pasa algo.

Es sabido que los tenistas mejor clasificados (los primeros 10 de la ATP y la WTA) son los que están generando ingresos significativos. Todos los demás, apenas producen ganancias para seguir adelante y otros —de plano— dan un paso al costado por esta situación.

Las instituciones se pusieron de acuerdo en limitar los premios en metálico, reducir al máximo las exhibiciones (como el Six Kings Slam de Arabia Saudita, la Laver Cup de Roger Federer y muchas otras), evitando que el libre mercado dicte las cantidades que las y los tenistas deben ganar.

La ATP, la WTA y la ITF exigen a los torneos reglas, confabuladas con los mismos organizadores, afectando a los jugadores. Las reacciones de los mejores empiezan a notarse, abandonando por lesiones o enfermedades, afectando a público y patrocinadores.

Un dato sobresaliente es que en la NFL, la PGA y otras Ligas, los ingresos son superiores. Oscilan entre el 35% y 50%, comparados con el 17% del tenis profesional.

Los jugadores son trabajadores independientes y se tienen que costear viajes, doctores, entrenadores, para poder continuar con sus carreras. Está bien que los mejores deben obtener premios mayores, pero no olvidemos a quienes apenas pueden mantenerse.

Djokovic y sus asociados demandan un mejor trato en todos los aspectos. Ellos son los protagonistas y por eso el reclamo. El tenis profesional está roto, como demanda la PTPA de Nole.

ATP, WTA e ITF deben negociar con extrema precaución esta demanda y cuidar a los jugadores, que son los protagonistas.

luis@vamosdeportes.com

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