¡Estados Unidos quiere el petróleo de Venezuela!, sí, totalmente, como también lo explotaron Cuba, Rusia, China e Irán durante las últimas décadas con la adicional desventaja de que no solo robaron el petróleo venezolano sino también su libertad, su democracia, su equilibrio de poderes y hasta su dignidad.
Me parecen hipócritas de quinta los que condenan la caída del dictador Maduro y nunca condenaron la dictadura, los que hablan de intervencionismo y soberanía y nunca se pronunciaron por las desapariciones, las torturas, los muertos y los fraudes electorales.
Braman, como Alejandro Encinas a todo lujo en la OEA, que cada pueblo determine su destino, pero omiten mencionar la lucha del pueblo venezolano, cierran la boca ante el pueblo que en el 2017 salió a combatir al régimen con piedras y palos y fueron brutalmente asesinados por el régimen, se hacen de la vista gorda frente a los fraudes electorales que impidieron sacar a Maduro y su régimen del poder por la vía pacífica.
Hasta Petro juzgó el fraude electoral de Maduro, Lula lo hizo también, ¿qué diablos le debe la Cuarta Transformación al dictador?, ¿será verdad eso de que se usó dinero de la dictadura para financiar campañas en los albores del lopezobradorismo?
La presidenta Sheinbaum pide un juicio justo a un hombre injusto, juicio justo para la cabeza de un régimen que metió a la cárcel a más de 16 mil personas por causas políticas, que asesinó y desapareció a millares, que obligó a 8 millones de seres humanos a huir de su país y que dejó en la miseria más vil a otros 20 millones de venezolanos, que hoy por hoy requieren de ayuda humanitaria.
El régimen que defiende el gobierno mexicano expropió a más de mil empresas, desapareció a la iniciativa privada y condenó a un país con recursos naturales envidiables a la más absoluta pobreza, ¿la admiración al desastre es solo por una cuestión ideológica o tiene que ver con una hoja de ruta para lo que se esperaría en México?
El gobierno estadounidense, concretamente el presidente Trump, ha dado un golpe fortísimo en la mesa, cuestionable, desde luego, que apela al colonialismo, no hay duda, que vulnera principios democráticos, totalmente de acuerdo.
Pero, a diferencia de los regímenes dictatoriales de verdad, que tanto admiran los rojillos capitalistas, en “el imperialismo yanqui” se permite hablar, disentir y protestar sin miedo a la cárcel o la tortura.
¿A quién nos queremos parecer? ¿Del lado de quiénes quisiéramos estar? Son momentos de definiciones.
De Colofón
En un par de semanas Trump cumplirá un año en el poder, la doctrina Donroe va muy en serio: México enfrenta presiones comerciales y de seguridad bajo el paraguas del T-MEC; El Salvador recibe gestos políticos y financieros por su alineamiento; Nicaragua y Panamá son castigados con sanciones y exigencias estratégicas; Colombia es penalizada por romper la cooperación antidrogas; Brasil negocia alivios arancelarios a cambio de minerales críticos; Argentina obtiene respaldo financiero directo para sostener a Milei; Cuba sigue bajo aislamiento total y Venezuela es tratada como objetivo prioritario de máxima presión.
Como dijo Marco Rubio: And now, if you don’t know, now you know.

