La generación de mujeres latinoamericanas, hijas de familias conservadoras a la que pertenece Shakira, fue la última más obligada a casarse para no vestir santos y la primera a la que se le ha permitido divorciarse sin tanto escándalo, aunque el divorcio de la cantante colombiana en 2022 fue un mogollón mediático que hasta hoy impulsa gritos de “chinga su madre Piqué” en los estadios en los que ella se presenta. El futbolista le pintó el cuerno y ella, tras darse cuenta, no tardó ni un día en componer canciones sin filtros y luego un disco entero. Si había dos hijos de por medio de —7 y 9 años en aquel momento— también había talento para armar algunas estrofas de amor que los intentara salvar de lo que sea que estuvieran pasando. “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan” es la frase más potente que Shakira ha aportado a la cultura pop en sus más de 30 años de carrera y con más de 95 millones de discos vendidos. Con ella, se empaquetó en el feminismo pop, mismo que hoy abandera con orgullo desde sus composiciones hasta su narrativa visual y vocal, incorporando en sus conciertos mensajes que desafían y redefinen la narrativa del mundo occidental. “Dicen que la primera mujer nació de la costilla de un hombre, pero la verdad es que el primer hombre nació de las caderas de una mujer…”. Frase que seguramente viene de su opinión sobre el Libro del Génesis. “Fue una historia creada por misóginos para poner a las mujeres en la pequeña caja donde tenemos que permanecer en silencio, no decir lo que pensamos y no ser un catalizador para el cambio. Para mantener las cosas como están”, declaró a la revista Allure el año pasado.
Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53 le ha dado a la cantante más de tres millones de dólares por sus reproducciones en Spotify y Youtube. La gira internacional, recargada todavía en el éxito post fractura marital, le abonará a su cuenta más de 21 millones de dólares tan solo por las presentaciones que tendrá en México. Así que, un par de cifras para dimensionar cómo la cantante está exprimiendo hasta el último dólar de una especie de pensión conyugal. Nada más que felicitarla.
La narrativa entonces va sobre la independencia femenina y la conquista de la riqueza que les corresponde a las mujeres. “Quiero que esta música construya puentes, que empodere a las personas, que ayude a las mujeres a descubrir sus propias fortalezas”, también declaró. En la portada de su último disco “Las mujeres ya no lloran”, aparece con diamantes en vez de lágrimas. Nada qué ocultar.
Sin embargo, el feminismo no es muchas veces una postura que se toma o se entiende de la noche a la mañana, sobre todo para quienes no lo estudian. Las feministas ilustradas se incomodan con la idea de que se perciba a la cantante como una feminista, peor aún como un icono feminista. Hace un año, Shakira habló de que a sus hijos y a ella no les había gustado Barbie, la película. Emasculante, la describió. “Estoy criando a dos niños. Quiero que ellos también se sientan poderosos, respetando a las mujeres. Me gusta la cultura pop cuando intenta empoderar a las mujeres sin privar a los hombres de su posibilidad de ser hombres, de proteger y proveer”. Sin embargo, ahora el primer acto de su gira es una casi copia calca visual del diseño de producción de la cinta dirigida por Greta Gerwig. ¿Cambió de opinión con la fama que se cargó la película? ¿O su visión sobre el patriarcado se expandió y profundizó?
La contradicción shakiriana es la de muchas mujeres de su generación, que de poco a poco descubren el sistema que las oprime en cada rincón de su existencia. Y puede que ellas nunca cruzarán por completo al lado donde se encuentran las ilustradas, pero no había manera de expandir tanto el movimiento sin sus pies, descalzos o no, sobre las marchas del 8M. Yo abogo por distinguir el feminismo pop del purple washing y así hacernos un favor en esta revolución. Hoy, ante las amenazas del retroceso, lo que se necesita es sumar pañuelos morados.
@LauraManzo