Tremendo “teléfono descompuesto”, nos platican, se armó en torno al gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez (Morena), luego de que, por no informar, hubo especulaciones sobre su estado de salud. Nos indican que don Javier fue atendido hasta en dos clínicas particulares de las más costosas de la entidad, una de ellas es propiedad de la familia del secretario de Salud, Alejandro Calderón Alipi (Morena), donde lo habrían intervenido quirúrgicamente, presuntamente por un malestar estomacal. Ayer don Javier difundió un video en el que anunció su regreso, pero más de uno criticó que haya acudido a un hospital particular cuando presume que el estado tiene los mejores servicios de salud y del IMSS-Bienestar. ¡Zas!
Senador con “dudosas amistades” quiere ser alcalde de Puebla
El que “se metió en camisa de once varas” en Puebla, nos comentan, es el senador de MC, el expriista Néstor Camarillo Medina, quien fue mencionado por una plataforma de investigación por sus presuntos vínculos con la delincuencia organizada y, sobre todo, con uno de los principales líderes huachicoleros, identificado como El Toñín. Nos recuerdan que don Néstor fue alcalde de Quecholac —en plena zona roja del huachicol—, por lo que salió presuroso a negar los señalamientos, aunque sí aceptó conocer a El Toñín, por lo que algunos advierten que a ver si no en MC “le corta sus sueños” para ser candidato a la alcaldía de la capital, cuando ya había convencido a los liderazgos del partido. ¿Le darán otra pensada?
Llamar o no llamar a los suplentes, esa es la cuestión
La que prefiere “hacer como que la Virgen le habla” en el Congreso de Sinaloa y no meterse en líos, nos comparten, es la presidenta de la Junta de Coordinación Política, Teresa Guerra Ochoa (Morena), pues a pesar de estar en receso legislativo no ha querido tocar el tema de llamar a los diputados sustitutos de sus compañeros de MC, Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda, quienes continúan en recuperación por el atentado que sufrieron el 28 de enero pasado. A pesar de que don Sergio es parte de la Comisión Permanente, nos indican que doña Teresa “no se mete en camisa de once varas” y deja que sean los líderes parlamentarios quienes decidan la situación, si los esperan o se llama a los suplentes. ¡Qué dilema!sinal

