Ansiolíticos es el nuevo libro de José Woldenberg, la palabra según la Real Academia Española significa: “que disminuye o calma la ansiedad”. No es menor, entonces, que cada uno de los ensayos permitan al lector abstraerse de la realidad por un tiempo, el de la lectura. Los sedantes que el autor entrega son posibilidades de conocer otras realidades.
Woldenberg es uno de los intelectuales que de manera frecuente participa en el debate de la vida pública de México. La fuerza de sus ideas ha nacido, siempre, de la experiencia adquirido no únicamente como funcionario público y docente sino también a través de las lecturas que ha realizado. Todo ese conjunto de conocimiento, acumulado en él, acompaña de manera frecuente sus posturas, por ello leerlo es la invitación para conocer a otros autores o mirar películas que ejemplifican los temas que aborda.
Una de las ideas permanentes en su pensamiento es la transición democrática que se ha vivido en México. Él ve a la reforma política de 1977 como el parteaguas que permitió iniciar el cambio democrático. Se entiende que los avances en democracia siempre corren el riesgo de retornar al pasado, esto debido a los cambios permanentes que se dan en el péndulo político y que están ligados, irremediablemente, a los humores de la sociedad.
Lejos del debate político, Ansiolíticos se compone de una serie de ensayos que permiten reflexionar respecto a la vejez y la melancolía, temas que aborda Woldenberg con gran profundidad y erudición. Escribe: “El paso del tiempo es como el viento que lentamente erosiona la piedra.” Pero, para que el tiempo no borre todo lo que fuimos, lo único que queda es la palabra que permite preservar la memoria, esto es el mejor medio para salvaguardar el pasado y mantenernos vivos sin olvidar lo que fuimos por eso en los textos aparece la memoria de un pasado que recrea algunos de los momentos históricos de la UNAM, recuerda películas como las de Joaquín Pardavé, partidos del Necaxa, la matanza de 1968.
Todo ello viene acompañado de grandes reflexiones que dejan el terreno político o sociológico y se anclan en lo filosófico: “No existe lo que unos llaman memoria colectiva. Es una ficción […] La memoria es siempre individual. Hay tantas memorias como individuos.” Una sociedad, forzosamente, es sinónimo de pluralidad. No existen hechos únicos si no un sinfín de posibilidades de conocer y entender lo que fue. El pasado, por lo tanto, es un tiempo flexible, nunca rígido y por ello siempre abierto a numerosas interpretaciones, todas son válidas porque son un fragmento del todo y la unidad de ellas es lo que, únicamente, permitirá entender el pasado que es memoria y se transforma en historia y que también le da vitalidad al presente.
Ansiolíticos es el libro más filosófico de Woldenberg. Sus ensayos son invitaciones para analizar y entender el presente desde la pluralidad cultural. El autor nos invita a reflexionar y leer a Sándor Márai, Leonardo Padura, George Orwell, Robert Michels, Maurice Duverger, para con ellos intentar entender mucho de lo compleja que suele ser la realidad.
En las siguientes semanas escribiremos y discutiremos respecto a la reforma electoral, bien harían muchos para afinar sus ideas y conocer el pasado leer a José Woldenberg así su postura, estoy seguro, tendría fondo y no se quedaría en la fórmula cantinflesca. Ansiolíticos está lleno de aforismos, concluyo con uno de ellos: “Son quizá los anhelos del pasado que no se han cumplido los que fomentan el estado melancólico.”
Hasta aquí Monstruos y Máscaras…

