El peor enemigo de Morena son sus propios errores. La oposición es un susurro, vive una prolongada agonía donde ninguna de sus personalidades tiene la fuerza necesaria para construir un discurso que critique los errores del partido mayoritario.
Al no existir este contrapeso Morena navega en un mar en calma, donde los únicos que pueden llevar a mal puerto su proyecto serán el cúmulo de errores que realicen, lo cual terminará por erosionar la confianza otorgada de parte la ciudadanía. Habría que esperar cuánto tiempo pasa para que las pequeñas grietas se conviertan en sendas fracturas que generen daños electorales mayúsculos.
Por lo pronto hemos tenido días de vergüenza donde casos como el de Cuauhtémoc Blanco o Yasmín Esquivel lejos de dar una cara distinta de lo que se dice llamar “la transformación” replican las formas más corruptas y viles de la política mexicana donde: “la moral es un árbol que da moras.”
No se puede hacer un juicio sin pruebas. Me abstengo de mencionar si Blanco es responsable o no de lo se le acusa. Quizá, lo que llama la atención es que el diputado no es víctima de una persecución política, caso en el cual se podría justificar el no quitarle el fuero. El tema central es que sobre él pesa una acusación de intento de violación y el que tenga fuero delimita las investigaciones y la acción judicial. El problema de fondo es que el discurso repetido y casi trillado: “es tiempo de mujeres” parece no cumplirse en este asunto. Quizá, Blanco tuvo que haber actuado con congruencia política y hacer frente a las acusaciones, que dice son falsas, sin fuero. Eso hubiera sembrado dudas en los dichos de quienes lo acusan. Lamentablemente se escudó en la bancada de Morena y evidenció las divisiones que tiene el grupo mayoritario. Este hecho por si solo abre una pequeña grieta en el movimiento encabezado por una mujer, por cierto la primera mujer presidenta de México. Vaya paradoja.
Pero si lo anterior fue un error de congruencia política y de defensa jurídica lo de Jasmín Esquivel es un hecho lastimoso que daña a la recientemente aprobada reforma judicial, la cual pretende corregir las prácticas corruptas que han dado como resultado un sistema judicial ineficiente y que funciona a base de influyentismo y dinero.
Nos enteramos de los supuestos plagios de Jasmín Esquivel a través de notas periodísticas. La Universidad Anáhuac mencionó que no se podía castigar un plagio después de tres años de haberse otorgado el grado doctoral. La UNAM abrió una investigación para tener un dictamen que permitiera conocer si hubo o no plagio, mediante diversos artilugios legales se ha impedido que se conozca el resultado, al extremo de que en días pasados un juez ordenó un pago de 15 millones de pesos que tendrían que pagar del ex Rector Enrique Graue y el ex Director de la FES Aragón Fernando Macedo a la asesora de Esquivel por supuesto daño moral, hasta este momento se ha lograron detener esta decisión, ¿pero no sería mejor que algún juez ordenará que se conociera el resultado del dictamen realizado por la UNAM?
Morena tiene al enemigo adentro y estas incongruencias, que chocan con su plataforma, terminarán por minar al partido. Su fortuna es que no hay una oposición fuerte, su inquietud debería de ser el pensar: en qué momento surge ese personaje o grupo capaz de utilizar sus errores. Tienen tiempo para corregir y apegarse a sus postulados y principios, todo depende de la fuerza que se ejerza desde Palacio Nacional, habrá que esperar en que momento la Presidenta le empieza a marcar la agenda a Morena y a los diversos grupos que existen. Ese será su mayor reto.
Hasta aquí Monstruos y Máscaras…