“Cada día desaparecen catorce niños en México, es decir, un menor desaparece cada dos horas”, informó el Comité de la ONU sobre los Derechos de los Niños”.
El crimen organizado ha crecido territorialmente de manera significativa, y en estos territorios aplica a sus habitantes todas las modalidades delictivas y criminales sin contención alguna y usando toda su fuerza, brutalidad y complicidades.
De igual manera ha diversificado sus esquemas de reclutamiento, ya sea por la fuerza, y cuando escribo fuerza el abanico es muy amplio, levantones, amenazas, a través de redes de migrantes que ellos mismos operan, así bajo este reclutamiento forzoso arman buena parte de sus grupos armados.
Otro camino, cada vez más frecuente, y en donde están encontrando todo tipo de facilidades e impunidad son las redes sociales, ya sea reclutando por "supuestas" agencias de contratación que justo se promueven en diversas plataformas, o bien de manera directa con niñas, niños y adolescentes, cuando a través de sus videojuegos los dejan entrar a sus redes y los criminales encuentran terreno fértil para engañar y manipular a estos grupos de población.
Los videojuegos les resultan particularmente atractivos, porque a la gran mayoría de niñas, niños y adolescentes que navegan en las redes sin supervisión de sus padres o de algún otro adulto y también sin controles parentales son altamente vulnerables para ser cooptados para todo tipo de tareas, desde sicarios, halcones, para cavar fosas, destruir cuerpos y a la vez, para redes de trata, porque como suelen jactarse estos grupos criminales "una dosis de droga la vendemos una vez" pero a una niña, niño o a un adolescente lo podemos vender mil veces.
Por supuesto que usan todas las plataformas a su alcance pero llama la atención en los videojuegos porque un gran número de personas menores de 17 o 18 años, afirma abiertamente que juegan durante las madrugadas y también que dejan entrar a extraños para así lograr mayor emoción en sus juegos.
Las niñas y adolescentes son quienes con mayor frecuencia declaran abiertamente que les "gusta" hablar con extraños aun sabiendo los riesgos de que sean pederastas o criminales porque les provoca emoción, y porque sienten que las "comprenden mejor" que quienes viven cerca de ellas.
Frente a estas realidades empiezan a darse manifestaciones que no teníamos hasta hace muy poco tiempo, por un lado, el reconocimiento desde la Secretaría de Gobernación del uso de las redes sociales como vía de cooptación y reclutamiento, así como diversas acciones que empiezan a implementar algunas autoridades de orden local para atender estos enormes riesgos y prevenirlos.
El pasado septiembre de 2024 el periódico El Financiero citaba: “La Red por los Derechos de la Infancia (REDIM) destacó en su informe el mes pasado que dos de cada tres personas de entre cero y 17 años desaparecidas son niñas y adolescentes mexicanas.
Hasta el 30 de agosto de 2024, los datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas destacó que, de 106 mil 343 registros de desaparición hasta ese momento, 71 mil 591 eran niñas”.
Es urgente que todas y todos nos involucramos empezando por los padres de familia, escuelas, poder legislativo y todos los órdenes de gobierno, así como la sociedad civil en su conjunto.
La normalización de las violencias, así como la invisibilidad en la que sobreviven miles de niñas, niños y adolescentes provocan una tormenta perfecta en donde los criminales pueden actuar a sus anchas.
Reitero que el propósito no es satanizar las redes sociales sino reconocer una realidad brutal e insistir en que niñas, niños y adolescentes no tienen partido sino son sujetos de derechos.