Gracias al pitazo de mi colega y amigo, Carlos Meraz, hace años pude conseguir una docena de las cuidadas ediciones del auténtico “Enmascarado de Plata”, El Santo, de las 52 películas que filmó el plateado. No voy a hablar de los clásicos usurpadores de nombres y hazañas que llevó a cabo el de Tulancingo. Tampoco del número especial que le dedicó la revista “Somos”, que resultó la más vendida de la editorial Televisa en ese tiempo. Ni de los que, al amparo de su nombre, quisieron colgarse medallas y hacer negocio.
Rodolfo Guzmán Huerta, su nombre de pila, lo volvió el más grande héroe del ring y del cuadrilátero fílmico. Se daba el lujo de llevar a sus hijos al ya inexistente cine Mariscala a ver las hazañas que hacía contra toda suerte de villanos de este y otros mundos inimaginables, que sólo ocurrían en el destartalado DF. Años antes de la llegada de la 4T (ya después se volvió peor la cosa, pero esa es otra historia, más tenebrosa, por cierto).
Todos los videos vienen con su casting original y las características especiales, más algunos apartados específicos, a conveniencia del popular enmascarado que le dio a ganar una cuantiosa fortuna y, de paso, mandó al cine mexicano a los grandes festivales de cine a darse la gran vida. De eso, hasta los críticos más renombrados guardan silencio a comodidad.
El primer DVD es su debut con el filme “Santo contra el Cerebro Diabólico”. En el segundo, “Santo contra el Rey del Crimen”, Rudy Guzmán comparte pantalla con la que fuera la “Diosa del cine”, Ana Bertha Lepe. En la tercera de la colección, “Santo contra los zombies” sufren los haitianos y a la vez la película rescata a la exReina del fantástico, Lorena Velázquez. En la cuarta, el Enmascarado de Plata visita el hotel de la muerte y se queja de que no hay agua caliente.
La quinta de la saga es la clásica contra “Las mujeres vampiro”, con excelentes efectos especiales de tres pesos (de ella se han escrito hasta tratados eruditos). Ya se habían tardado las Momias de Guanajuato, hasta que llega Guzmán Huerta y lanzallamas en mano, da cuenta de ellas, incluido el Mil Máscaras, porque Demon tampoco responde. En la séptima, las Mujeres Vampiro claman venganza, mientras que, en la ocho, va tomando sus precauciones contra La Mafia del Vicio.
En la nueve va contra la Magia Negra, que bien podría ser Carlitos Suárez, su representante. La 10 lo manda a controlar a Las bestias del Terror, con la ayuda de su compadre, Blue Demon. La 11 va a la Ciudad Deportiva a combatir a un clan extraterrestre, comandado por Wolf Rubinskis, que tiene sometidas a Eva Norvind y Maura Monti, entre muchos humanos. Finalmente, la número 12 lo manda o lo pone a lo que mejor sabe hacer: luchar contra los Villanos del ring, que suman lo mejor de estrellas de la Coliseo y la México Catedral, sólo faltó el Doctor Morales, Leobardo Magadán y el “Mucha Crema” para un mejor ambiente a la hora de la gozadera sin límite de tiempo, sin empate y sin indulto.