Absortos en las cotidianas bravatas de Trump, desatendemos esenciales indicadores económicos que reflejan el rumbo del país. Al cierre de 2024, la deuda pública ascendió a 17.4 billones de pesos, 51.4% del PIB –en 2018 representaba 44.9% del PIB–, con un costo financiero de 1.15 billones de pesos. Las principales obras emblemáticas emprendidas por López Obrador distan de ser rentables. El Tren Maya, estimado originalmente en 150 mil millones de pesos, costó aproximadamente 500 mil millones de pesos. Dos Bocas presupuestado en 8 mil millones de dólares, a la fecha -más lo que se acumule- ha superado 20 mil millones de dólares. El Aeropuerto Felipe Ángeles -AIFA- presupuestado en 79 mil millones de pesos terminó costando sobre 116 mil millones de pesos, debiéndose agregar el costo por la cancelación del NAIM en Texcoco, por la friolera de 331 mil 996 millones de pesos.

El Paquete Económico 2025 promovido por Claudia Sheinbaum estima ingresos públicos por 8.05 billones de pesos y gastos por 9.22 billones de pesos, esperando disminuir el déficit fiscal de 5.9% a 3.2%. El déficit será financiado con mayor endeudamiento interno de hasta 1.5 billones de pesos y externo de hasta 15 mil 500 millones de dólares. La confianza de los mercados se mantendrá reduciendo el déficit y controlando el nivel de endeudamiento, vigilando la demanda interna y las presiones externas de gasto. Obviamente, destacan las actuales negociaciones comerciales con Estados Unidos, principalmente en lo concerniente a aranceles y al destino del T-MEC.

La presidenta Sheinbaum además de afrontar el manejo de la deuda heredada, deberá evaluar la viabilidad de los proyectos emblemáticos emprendidos por su antecesor, primordialmente la carga financiera de dichas obras y su impacto en la economía nacional, sopesando las críticas y desafíos asociados con los mismos, para entonces decidir sobre su continuidad, modificación o cancelación.

Es desesperante negociar con Trump, partiendo de sus hirientes improperios “No estoy contento con México”. Qué pena, ¿cómo hacerle para tenerlo contento? Por lo pronto, Marcelo Ebrard buscando evitar la imposición de aranceles del 25%, ha sostenido reuniones en Washington con su contraparte Howard Lutnick, buscando soluciones conjuntas para tal efecto. Asimismo, el Gabinete de Seguridad en pleno se trasladó a Washington para sostener ayer alusivas conversaciones con el Secretario de Estado, Marco Rubio. Acudieron Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana; Ricardo Trevilla, secretario de Defensa; Raymundo Morales, secretario de Marina; Alejandro Gertz Manero, Fiscal General de la República; Rogelio Ramírez de la O, secretario de Hacienda, y Juan Ramón de la Fuente, canciller. El Día D –¿4 de marzo? ¿2 de abril?–, Trump emitirá su veredicto: nos mantiene con los aranceles latentes o nos los aplica de una vez.

Con o sin aranceles, con la revisión o renegociación del T-MEC, debemos ampliar nuestros vínculos comerciales, abriéndonos a otros horizontes, a otros países, buscar no depender de ningún mandatario caprichudo, cuyo objetivo es dominar a todos con quien tenga que ver, oponentes a vencer. Posiblemente, de seguir con esta actitud, Estados Unidos logre ser muy rico, otra vez grande, pero estará solo, aislado de todos aquellos a quienes humilló. ¿Y sabe qué, Mister Trump? ¡Nosotros tampoco estamos contentos con usted!

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