Arrancamos el año, llenos de propósitos, como si fuera posible un borrón y cuenta nueva, lo cierto es que los pendientes de ayer, hoy permanecen sobre el escritorio.

México recibe 2026 sin prácticamente haber crecido en su PIB y con un costo de la deuda -a noviembre 2025- de 1.07 billones de pesos, 11.2% más que el año anterior. Cada peso destinado a pagar intereses es un peso que no llega a salud, educación, infraestructura o seguridad. A lo anterior se suma un mercado laboral fracturado, el empleo informal sigue siendo el refugio de millones de mexicanos que no encuentran espacio en la economía formal. En tanto no haya crecimiento sostenido, la informalidad seguirá siendo la norma y no la excepción. ¿Y cómo se podría dar ese crecimiento sostenido si no existe una inversión suficiente, si no se abren suficientes plantas, si no se amplían proyectos? Igualmente, la inseguridad y la violencia ahuyentan la inversión y erosionan la confianza. Añadamos otro corrosivo factor: las obras emblemáticas emprendidas por el Estado, más por capricho que por ser redituables. El Tren Maya cuesta mantenerlo hasta diez veces más de lo que ingresa, la refinería de Dos -deberían ya ser seis o siete- Bocas sigue sin regularizar su producción, Mexicana de Aviación pierde millones sin una ruta clara hacia la viabilidad. ¿Cómo convencer a un inversionista de apostar por México cuando ve que un aeropuerto fue cancelado con 35% de avance por el capricho de un nuevo gobierno? Un proyecto viable, financiado y en marcha, destruido por decisión política, más bien por capricho del presidente entrante, en tanto ahora se siguen pagando indemnizaciones vía TUA a quienes ya habían confiado su inversión. No se cancela solo un aeropuerto, se cancela la confianza en las reglas del juego. Mención especial merece Pemex -obsesión sin solución-, prometiendo que “ahora sí” la empresa será rescatada y esta operará con superávit. ¿Cuánto nos va a costar Pemex este año?

2026, año de revisión o renegociación del T-MEC Llegamos con impugnaciones en curso por reglas infringidas y dentro de un cada vez más hostil entorno político estadounidense, con la sombra de Trump amenazando con alguna ocurrencia o de plano con cancelar el tratado.

La rumorología especula sobre si la presidentA en el transcurso del año, se sacudirá de “la sombra del caudillo”, en el entendido que la mandatariA ha mostrado y demostrado ser una fiel convencida de la obra de su mentor político. ¿Seguirá Claudia en este mismo derrotero, aunque en determinado momento quede resentida su propia popularidad? ¿La revocación de mandato actúa como dique de contención? Lo más factible es que Claudia actúa por propia convicción, congruente con su formación política, y sinceramente concuerda con lo hecho y dicho por su predecesor y mentor.

Con todo, 2026 también puede abrir una ventana de oportunidad para México. El Mundial de futbol podría -y debería- convertirse en un escaparate bien aprovechado, cumpliendo con orden y eficiencia, con instalaciones terminadas y adecuadas, servicios a la altura, trato cordial y, sobre todo, logrando llevar la fiesta en paz. Propugnemos este nuevo año encauzarnos hacia el rumbo por el que tanto insistimos querer transitar.

José Rubinstein

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