El pasado 23 de marzo se cumplieron 35 años desde que Carlos Salinas de Gortari y Patricio Aylwin, presidentes de México y Chile, respectivamente reanudaron las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, interrumpidas como consecuencia de los acontecimientos que derivaron con el golpe de Estado a Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973. Un acontecimiento de ese calado no puede pasar desapercibido en la historia bilateral de ambos países, más aún en momentos en los que las relaciones entre los dos gobiernos de la Cuarta Transformación y el gobierno de Gabriel Boric, se han aproximado de una forma particular para fortalecer la relación, especialmente con la visita que el 11 de septiembre de 2023 realizara Andrés Manuel López Obrador en Santiago de Chile, para conmemorar los 50 años del golpe a Salvador Allende.

De hecho, Andrés Manuel López Obrador, visitó la casa que recibió y asiló a perseguidos políticos chilenos con sus familias y en ese protocolo hubo un intercambio de discursos con el presidente Boric con la presencia de autoridades mexicanas como Alicia Bárcena, entonces canciller, Alberto Van Klaveren, actual canciller y de Laura Beatriz Moreno y Beatriz Sánchez, respectivamente embajadoras en Chile y en México. En donde se recordó de manera especial la labor del embajador mexicano, Gonzalo Martínez Corbalá. Ahora la Residencia de México en Chile es, sin duda, un centro de memoria histórica que enlaza aún más en esta historia bilateral.

Nos son pocos los elementos que pueden existir para enmarcar en 2025 el trigésimo quinto aniversario de la re apertura de unas relaciones que por lo general antes del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 gozaron de una muy buena sinergia, más aún recordando la proximidad entre los presidentes Luis Echeverría y Salvador Allende que hace recordar otros episodios similares como la empatía que en su momento se generó entre Lázaro Cárdenas y Pedro Aguirre Cerdá casi contemporáneos en sus diferentes etapas presidenciales.

Los dos premios noveles chilenos vivieron en México, la gran Gabriela Mistral y el enorme Pablo Neruda. Un cúmulo de intelectuales chilenos han pasado por México, como el gran escritor Roberto Bolaño y artistas mexicanos, como los muralistas, Alfaro Siquieros y González Camarena, pintaron en los murales de ciudades chilenas. Pero no hay espacio más amplio para hacer una narrativa más detallada, pero si es posible decir que las expectativas del nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum con el Estado chileno son realmente alentadoras.

La inversión mexicana en Chile ha ido en ascenso como también aumentó la colonia mexicana en el país austral. Es probable que ante los nuevos escenarios que se presentan en América Latina y particularmente en el cono Sur, México y Chile fortalezcan alianzas bilaterales que impacten de manera positiva en la zona, en la región y en el continente. La afinidad cultural también es enorme a pesar de la distancia geográfica y los espacios de colaboración comercial, cultural, científica y económica es cada vez más evidente en ambos escenarios geográficos.

Cerrar con la reciente llamada que el presidente Boric realizó a la presidenta Sheinbaum para expresarle su beneplácito por el decoroso papel que desempeña ante las nuevas condiciones que impone la administración de Donald Trump, es quizá el mejor corolario para recordar 35 años de unas relaciones que tienen una particularidad: guardan una afinidad que se complementa con la memoria de solidaridad y simpatía que son de llamar poderosamente la atención.

CIALC, UNAM

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