México y China hoy cumplen 54 años de amistad y cooperación inquebrantables e indisolubles como luchadores por la paz, y la seguridad internacionales. Formalizaron sus relaciones diplomáticas mediante un comunicado conjunto firmado en la ciudad de Nueva York por el Embajador Mexicano Don Alfonso García Robles Premio Noble de la Paz y el Embajador de China Huang Hua el 14 de Febrero de 1972. Decisión inspirada en los sentimientos de la Nación Mexicana, de una diplomacia digna, soberana y no subordinada, recogiendo principios y normas de cooperación, cargada de futuro. Determinación no estuvo exenta de amenazas y presiones en aquel mundo dividido en dos aéreas de influencia. Esta conducta le dio gran prestigio a la Política Exterior Mexicana recogiendo los mejores sentimientos de las luchas armadas como la independencia, reforma y revolución de lo cual ya casi nadie se acuerda.
El antecedente del establecimiento de nuestras relaciones diplomáticas con China fue la histórica Asamblea General de la ONU aquel 5 de octubre de 1971. El organismo internacional recibió un proyecto de resolución patrocinado por 23 estados, entre ellos Albania. Pedían la inclusión de China en la Organización internacional, y restituir a ese país sus derechos legítimos y legales como único representante ante ese alto organismo.
El voto de México fue categórico: “La soberanía es única e indivisible. No hay dos Chinas. Solo hay una”, México votó para que la comunidad internacional reconociera el derecho legal y legítimo de la República Popular China para que ocupara el sitio que le correspondía en la ONU, así como ser miembro permanente del Consejo de Seguridad.
El mundo atravesaba en aquella época una severa crisis que pudiera poner en peligro la paz y la seguridad mundial, propiciada por la Guerra Fría, como hoy de forma más grave y sombria muy peligrosa que podía desencadenar hoy una catástrofe de consecuencia impredecibles.
Hace 54 años los países de la comunidad internacional deberían cruzar el Rubicón, con cautela ante el ambiente de confrontación entre todos los países miembros de la ONU. El presidente mexicano Luis Echeverría Álvarez, conociendo la situación internacional imperante, tomó la decisión de participar personalmente en la XXVI Asamblea General para afirmar que: “con la convicción de que para realizar una base trascendental al principio de universalidad, sería un acto de justicia, dar la bienvenida durante este periodo de sesiones a los representantes de la nación que albergaba a la cuarta parte de la población mundial (China contaba en aquel entonces con más de 700 millones de habitantes y Taiwán 18 millones)”.
Quienes tuvimos el alto honor de asistir a esa histórica Asamblea fuimos testigos del aplauso atronador por el voto de dignidad mexicana. Sabíamos que aquella decisión ante el más alto foro internacional desafiaba y no acataba instrucciones precisas de: China Popular no ingresará a las Naciones Unidas.
Las semillas del ayer engendran las flores del mañana. Los frutos están a la vista. La certera visión de México ante el mundo se inspiró en grandeza de un México orgulloso de su pasado. Reivindicó los derechos legítimos de China consolidando una amistad fraterna que perdura. No acabara en tanto dure el mundo y la gloria mexicana.
La acertada relación diplomática con China se ha traducido en una creciente y promisoria alternativa para nuestro crecimiento económico, comercial, tecnológico y financiero, inspirado en un dialogo fraterno con países que se encontraban marginados y aislados. En este mundo cambiante, hoy son ejemplos dignos de cooperación y amistad creciente, como: Socios Estratégicos del siglo XXI.
Recordemos el enorme ejemplo mexicano en defensa de la soberanía de China en 1937 cuando fue invadida por tropas japonesas. El presidente Lázaro Cárdenas instruyó en aquel entonces al delegado de México ante la sociedad de naciones don Isidro Fabela para que protestara por la defensa de este país. Este faro de luz de nuestra diplomacia levantó la voz protestando por aquel injusto atropello, conducta que no olvida jamás ese país amigo de México.
Las dos repúblicas han mantenido un diálogo fructífero impulsando mecanismos de consulta política bilateral mediante el establecimiento de un valioso diálogo parlamentario, elevando la relación bilateral a Asociación Estratégica. Mediante un diálogo político las relaciones económicas han sido crecientes y se proyectan ante el porvenir de una prosperidad compartida con base en el respeto mutuo, no intervención, autodeterminación y lucha por la paz y seguridad internacionales.
Director General del Centro de Estudios
Económicos y Sociales del Tercer Mundo, A.C
Organismo no gubernamental de la ONU status II

