La escudería italiana se encuentra en el vaivén del inexorable péndulo hacia el inicio de la temporada 2026, año en el que la Fórmula 1 se encamina hacia un reboot que sacuda el equilibrio de fuerzas.
Y es que han pasado casi dos décadas, 18 años para ser exactos, desde que el equipo más representativo de la Fórmula 1 no ha levantado un solo campeonato, algo imperdonable para los de Maranello.
Ferrari tiene todo para ser un equipo poderoso: por un lado la tradición que incluye un cúmulo de leyendas pasando por el mismísimo Enzo Ferrari así como Alberto Ascari, Juan Manuel Fangio, John Surtees, Gilles Villeneuve, Niki Lauda, el káiser Michael Schumacher o Kimi Räikkönen.
Además, cuenta con infraestructura, tradición técnica y, más aún, presupuesto y patrocinadores que buscan asociarse con la marca de autos de carreras con más peso en el mundo.
El problema para Ferrari en los años recientes es que tienen motor, pilotos, diseño, pero no pueden hacer que todo funcione al mismo tiempo, de manera que nada cuadra de manera conjunta.
Desde el último campeonato de pilotos en 2008 logrado por el inolvidable personaje de Kimi Räikkönen, Ferrari se ha convertido en una máquina perdedora donde no importa quién dirija a la escudería o maneje los autos, todo está destinado al fracaso.
Hablamos de nombres como Fernando Alonso o Sebastian Vettel, quienes tuvieron que ver cómo los errores de estrategia o de comprensión técnica dieron al traste con sus intentos de proclamarse campeones del mundo vestidos de rojo, pero al final todo quedó únicamente en anhelos.
Con la llegada del británico Lewis Hamilton, siete veces campeón del mundo (al igual que Michael Schumacher), los tifosi se ilusionaron al ver en el papel una ecuación que lucía ganadora y que sacaría lo mejor de Ferrari.
Sin embargo, no pasaron pocas carreras para ver a un inédito Lewis, perdido, desmotivado y sin herramientas para siquiera ubicarse en un top ten.
Del otro lado, Charles Leclerc, il predestinato, sacándole jugo a las piedras con siete podios prácticamente heroicos, pero que según cuenta la prensa italiana, ya comienza a buscar opciones fuera de Ferrari, debido a que los resultados que él espera en pista simplemente no llegan.
El saldo la temporada pasada para la escudería fue nuevamente un año sin victorias —Ferrari no gana desde el Gran Premio de México de octubre 2024—, un cuarto lugar en el campeonato de constructores y un futuro que no se ve prometedor para el equipo.
Apenas esta semana, el equipo salió a pista con muchas expectativas y el auto de Hamilton se apagó, señal de que quizá las cosas no seguirán bien en 2026.
El tiempo corre y Ferrari se va convirtiendo más en un equipo testimonial que en uno verdaderamente contendiente al título. Ojalá que para bien de la misma F1 y sus millones de fanáticos alrededor del mundo tenga un poderoso despertar en la temporada que comienza en marzo.
@jorgedialogante

