En los últimos días, la Cámara de Diputados ha vivido el triste episodio de la mayoría del oficialismo en Morena, y sus aliados del PRI, votando para no quitarle el fuero a Cuauhtémoc Blanco, y por lo tanto evitar que pueda presentarse ante la justicia sin esa protección legal para responder a una denuncia por presunta violencia sexual cometida por él contra una mujer.
Concretamente, el oficialismo y sus aliados temporales protegieron al legislador, ex futbolista y hasta hace poco gobernador de Morelos, y lanzaron un mensaje desafortunado: entre la justicia y la conveniencia política, el oficialismo y sus aliados de conveniencia optan por la segunda.
Con la protección jurídica del fuero y rodeado de un aparato político, el exgobernador viajó a Morelos para “defenderse”, en lo que resultó más un acto de proselitismo para presumir un halo de impunidad.
La maquinaria de propaganda de Morena empezó su actuar en contra de la presunta víctima y en favor del presunto agresor; el coordinador legislativo Ricardo Monreal declaró: “Se aprovecha la coyuntura para atacar a Morena, atacar a la mayoría y algunas convertirse en heroínas temporales”.
Además, dijo que su grupo parlamentario acordó votar para seguir protegiendo con el fuero al diputado Blanco, pero que “a todas las que votaron en Morena, diferenciando que nosotros no tenemos ningún reclamo”…
¿Habría entonces que agradecerle a Morena que según ellos en esta ocasión no habrá represalias a quienes votaron por convicción propia y para someter a la justicia a un presunto agresor? Se trata sin duda de un pensamiento que podríamos llamar “del mundo al revés”.
En México falta mucho para garantizar los derechos a todas las personas, pues en regiones y ámbitos persisten actitudes y pensamientos misóginos, clasistas e incluso racistas en pleno siglo XXI.
Y en este país con tanta falta de conciencia, en nada ayuda la postura de un oficialismo que opta por viejos prejuicios en lugar de respetar el pensamiento libre.
La defensa de los derechos y la dignidad no es una bandera política: es una demanda de nuestra sociedad mexicana que lleva décadas luchando por los derechos y la dignidad de las mujeres.
Retomando un concepto mencionado por el diputado Monreal: en este asunto no hay heroínas, lo que hay es una presunta víctima a la que el oficialismo obstaculiza su derecho a la justicia al proteger desde el poder al presunto agresor.
En este asunto no hay heroínas ni justicia: hay una mujer a la que la Cámara de Diputados no le ha dado voz, pero sí se la dio a su presunto agresor.
En este asunto no hay heroínas, ni justicia, ni vergüenza. Lo que hay es un diputado con fuero, con suburbans y equipos de seguridad intimidando a autoridades que al parecer no lo podrán investigar porque Morena y el PRI lo están protegiendo.
Ante los hechos, la indefensión en que el oficialismo deja a una presunta víctima para proteger a un presunto agresor, hay que reconocer que, tristemente, el coordinador de los diputados de Morena tiene algo de razón: aquí no hay heroínas, pero cuánta falta nos hacen.
GRACIAS A EL UNIVERSAL
Retomo mis colaboraciones en EL UNIVERSAL, casa editorial a la que guardo gratitud y afecto. Muchas gracias a la directiva, mi compromiso es exponer en este espacio las ideas que defiendo para apoyar al desarrollo de nuestra sociedad.
Coordinadora del Grupo Parlamentario de Diputados en MC