La Inteligencia Artificial (IA) puede catapultar la reputación o evidenciar su inexistencia y errores. En cualquier caso, traza la ruta de percepción de los stakeholders y muchas veces puede vaticinar certeramente quien gana una elección.

Así, la IA evalúa la reputación digital y se convierte en la criba para evaluar a los candidatos para integrar el Tribunal de Disciplina Judicial. En las elecciones que se realizarán el 1 de junio, coloca como puntero a Rufino H. León Tovar mientras reprueba a Jaime Santana Turret y a José Artemio Zúñiga Mendoza.

Al analizar datos públicos disponibles en Internet, como publicaciones en redes sociales, comentarios, menciones, noticias y reseñas, la IA emplea técnicas como el análisis de sentimientos y el procesamiento de lenguaje natural para identificar patrones, tendencias y opiniones generales asociadas con una persona.

Así, todo lo publicado en redes sociales, blogs, sitios web, reseñas en línea, artículos de noticias, foros y cualquier otra plataforma donde las interacciones y opiniones se desarrollen en el entorno digital, genera el análisis de la opinión pública de una persona.

La reputación digital la determinan diversas soluciones como Brandwatch, ideal para monitorear menciones en redes sociales y analizar sentimientos mientras Hootsuite Insights proporciona análisis detallados de tendencias y conversaciones en línea, Talkwalker, por su parte, está especializada en análisis de redes sociales y la reputación digital.

Otras dos herramientas de IA para “medir” las opiniones sobre una persona son Crimson Hexagon que ofrece análisis predictivo basado en datos de redes sociales y Sprinklr, una plataforma integral para gestionar y analizar interacciones en redes sociales.

Estas herramientas logran analizar distintos registros de menciones y establecen “focos rojos” a personajes con escándalos mediáticos como ocurre con Jaime Santana Turrent por señalamientos de presiones hacia jueces y magistrados durante su tiempo como secretario ejecutivo de la Comisión de Disciplina en el Consejo de la Judicatura Federal.

Otro ejemplo de mala reputación digital es José Antonio Zúñiga Mendoza, señalado en la opinión pública por su participación en casos controvertidos, como los relacionados con Emilio Lozoya y las investigaciones de Agronitrogenados y Odebrecht. Durante su gestión, pospuso audiencias intermedias en estos casos, lo que generó sospechas de posibles influencias externas.

Pero la IA no sólo reprueba. También enfatiza reputaciones digitales sólidas. Un ejemplo es Rufino H. León Tovar, a quien le reconoce “su compromiso con la justicia y la transparencia” y una trayectoria limpia a lo largo de 30 años en el servicio público.

Ahora, ¿la reputación digital corresponde a la percepción real que se tiene de un personaje?

Puede ser un reflejo de la opinión pública real, pero también está amplificada o distorsionada debido al alcance de las plataformas digitales. Así, deben considerarse múltiples factores como participación en redes sociales, efecto de influencers y los bots, tono de interacciones y contexto, así como la percepción contra la realidad: La reputación digital es una opinión pública.

Sin embargo, los juicios en línea están influenciadas por agendas, campañas, rumores o tendencias.

Así, la reputación digital es una manifestación de la opinión pública, pero no necesariamente es su reflejo completo o exacto. Sin embargo, tiene un impacto significativo porque se convierte en una fuente accesible y visible para el público y los medios.

Aunque no determina los resultados de una elección, el análisis de la Opinión Pública digital que realiza la IA si identifica tendencias y proporciona un análisis en tiempo real, libre de muchos sesgos humanos.

.

Google News

TEMAS RELACIONADOS