Por Mateo Crossa
“Con Cuba hasta siempre” fueron las palabras que Don Pablo González Casanova utilizó en 2003 para responderle al desequilibrio que Saramago dejó entrever en la crítica que hizo al gobierno cubano a través de su artículo ‘Hasta aquí he llegado’.
Don Pablo le contesto con la vitalidad que siempre materializó en sus palabras: “Cada quien escoge sus contradicciones. El hombre sin contradicciones es una entelequia. "Los muchos" escogemos nuestras contradicciones con el país caribeño, su pueblo y su gobierno y esperamos ser miles de millones quienes luchemos, con firmeza, por la defensa de esa pequeña isla que ha llevado mucho más lejos que cualquier otro país del mundo la práctica de la liberación, la democracia y el socialismo. Cuba merece nuestro apoyo contra cualquier argumento falaz que se sume a las justificaciones del bloqueo y de la intervención anunciada. Venceremos.”
Hoy Trump, escoltado por su servil e insolente Secretario de Estado, empuja el criminal bloqueo económico hasta sus límites más brutales, desatando toda la saña que durante más de siete décadas ha acumulado el poder imperial estadounidense contra la pequeña isla caribeña que nos ha demostrado a la humanidad entera que es posible vivir, existir y resistir bajo los principios de la libertad, la justicia, la democracia y la autonomía, aun estando a 90 millas del crujir de la máquina colonial.
América Latina no es una esencia. América Latina existe en tanto resiste, y en esa resistencia Cuba se erige como el corazón cuyo pulso ha sonado a lo largo de generaciones enteras.
En tiempos de zozobra social, cuando el dinero gobierna de forma absoluta la vida toda, Cuba no deja de emitir oxigeno freso, aun cercada por todos los cerrojos que se le han impuesto. Cuba no ha dejado de mostrar que vale la pena vivir en esta tierra. Por eso es que el odio que descarga el gobierno estadounidense y que le quema la lengua a Trump, no responden únicamente a la codicia de convertir la isla en un gran botín multimillonario. Ese odio nace, sobre todo, de que Cuba ofrece vida al mundo. Porque Cuba —como afirmara sin concesiones Don Pablo— ha enseñado a la humanidad el valor innegociable de la rebeldía y la resistencia.
Tal y como Don Pablo reitero, el pensamiento social, el arte y la ciencia en América Latina no serían lo que son sin la dignidad sostenida del pueblo cubano. Seríamos en estas tierras inmensamente más pobres si no fuera por el gran empuje emancipador que ha significado Cuba. Cuba, insisto, ha sido y es el corazón de América Latina.
Mientras el poder del dinero nos enseña diariamente a oler la pólvora como única opción de futuro, con genocidios, guerras, muerte, migración y un recrudecido bloqueo criminal, Cuba nos demuestra con más de treinta mil médicos cubanos operando en las regiones más empobrecidas del mundo, que el humanismo internacionalista no se rinde ni claudica. Mientras los gobiernos conservadores de América Latina festejan la agresión imperial y los gobiernos progres “hacen como que no ven” para no molestar a EUA, Cuba nos enseña que los 70 años de revolución no se agotan.
Hay quienes señalan las contradicciones internas de la revolución cubana como la causa de la crisis. No cabe duda que las hay, y los cubanos son los primeros en reconocerlas. Pero si no entendemos que la isla del Caribe tiene un bloqueo de más de 60 años que ahora entra en una fase genocida por el hecho tan simple y a la vez tan complejo de que su pueblo ha decidido ejercer su autodeterminación, seremos cómplices de la barbarie cometida a menos de 500 kilómetros de nuestro territorio mexicano.
No olvidemos que los ecos de la revolución haitiana a finales del siglo XVIII aun retumban sobre nuestra historia y el castigo contra esa revolución de esclavos aun sigue pasando factura a sus descendientes. EUA no ha titubeado y no va a titubear ni un pelito en su deseo perpetuo de venganza contra Cuba, porque esa isla, ese pueblo tan generoso, a quien el poder ha querido ‘arrastrar por sobre rocas’, ha demostrado y seguirá demostrando lo que es ‘vivir sin tener precio’.
Si el gobierno mexicano se jacta todos los días de ser soberano, que lo demuestre haciendo todo lo necesario para que se restituya el suministro de petróleo a la Isla. ¿O será más importante dejar tranquilo a Trump para que no se enoje en las renegociaciones del TMEC y entregarle los recursos minerales del país? Buscar todos los medios para que se restituya la entrega del petróleo es lo mínimo que se puede hacer para hacerle justicia a la inmensidad de luz y riqueza que nos ha dado Cuba ayer y hoy a México.
Cuba es la luz que nos regala humanidad. Sin ella seremos inmensamente más pobres. ¡Con Cuba Hasta Siempre!
Mateo Crossa Niell
Profesor investigador del Instituto Mora. Doctor en Estudios Latinoamericanos y en Estudios del Desarrollo. Sus líneas de investigación giran en torno a la economía política, desarrollo y dependencia en América Latina, poniendo especial énfasis en la reestructuración productiva internacional y el mundo del trabajo.

