Hay debates que nacen derrotados, aunque quienes los impulsan todavía no lo sepan. El Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil parece ser uno de ellos. Mientras corre la inútil cuenta regresiva para que operadores y usuarios cumplan con la disposición legal, buena parte de la conversación pública sigue atrapada en una discusión que el avance tecnológico está a punto de volver irrelevante.

Desde algunas trincheras ideológicas se insiste en que, si millones de mexicanos no registran sus líneas telefónicas, el gobierno federal sufrirá una derrota política. Así seguirán creyendo que se trata de una medida autoritaria, condenada al fracaso y un yerro más para “este gobierno que no da una”.

El problema es que esa interpretación ignora varios detalles incómodos. Si el registro no alcanza los niveles esperados, el primer golpe no será para el gobierno, sino para las empresas de telecomunicaciones que tienen la obligación de completar el proceso. Pero más allá de eso, también evidenciaría la incapacidad de una parte de la sociedad para realizar un trámite relativamente sencillo que, guste o no, ya forma parte del marco regulatorio vigente.

El Universal Responde

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Hace unas semanas, los amigos de The Competitive Intelligence Unit (The CIU) aportaron datos interesantes sobre las razones que explican la negativa de muchos usuarios a registrar sus líneas. La principal respuesta fue la desconfianza. Siete de cada diez personas manifestaron reservas para compartir sus datos.

La pregunta relevante es ¿desconfianza hacia quién? ¿A las empresas telefónicas que administrarán sus datos? ¿Al comercio ilegal de bases de datos en poder de privados? ¿A la fuga de información de dependencias oficiales? ¿Al hackeo sobre las bases de datos oficiales? O simplemente le temen a dejar de ser ciudadanos anónimos en un entorno cada vez más digitalizado.

Sin embargo, toda esta resistencia enfrenta un enemigo mucho más poderoso que cualquier ley o regulación: la Evolución Tecnológica.

La industria móvil mundial avanza hacia la desaparición de las tarjetas SIM físicas. El ejemplo más visible es Apple. Los modelos recientes del iPhone en diversos mercados ya operan exclusivamente mediante eSIM, una tecnología que elimina la necesidad de insertar un chip físico en el dispositivo. Pero lo verdaderamente relevante es que esa tendencia ya es mundial.

Las estimaciones de Juniper Research indican que al cierre de 2025 existirán alrededor de mil 200 millones de dispositivos conectados mediante eSIM. Para 2030 la cifra podría alcanzar 4 mil 900 millones. Se trata de un crecimiento superior a 250 por ciento en apenas cinco años.

Es que la eSIM transforma completamente la manera en que se activan y administran los servicios móviles. Todo ocurre de forma digital. Las altas, cambios de operador, portabilidades y configuraciones se realizan mediante software. El proceso es más rápido, flexible y eficiente para usuarios y operadores. Pero ¿qué crees? Para activar una línea digital (eSIM) también hay que identificarse.

Por eso resulta curioso observar cómo algunos actores siguen promoviendo campañas de resistencia contra el registro telefónico como si estuvieran librando una batalla decisiva. En realidad, el mercado y la tecnología ya eligieron un camino distinto y las eSIM son el ejemplo vivo.

Dentro de menos de cinco años, millones de usuarios en México y el mundo utilizarán dispositivos que invariablemente tendrán su identidad digital asociada a una línea móvil y eso será parte natural de la experiencia de contratación.

Aunque son legítimas las preocupaciones sobre privacidad, protección de datos o seguridad informática; lo que sí es estéril es la idea de que negarse a registrar una línea detendrá una tendencia tecnológica global como es el registro vía eSIM.

La resistencia puede generar titulares espectaculares, clickbaits o fakenews disfrazadas grandes investigaciones cuya fuente es el compa de Tepito. La tecnología, en cambio, suele generar hechos consumados. Y en la historia de las telecomunicaciones, casi siempre terminan ganando los hechos consumados.

OMNI ACELERA COMPRAS

Mientras buena parte del sector financiero latinoamericano sigue discutiendo cómo competir con las fintech, Moisés Chaves parece haber optado por una ruta mucho más pragmática que es comprar bancos.

El presidente y fundador de Grupo Omni trae una agenda cargada. En los pasillos financieros vuelve a tomar fuerza la versión de que el grupo está cerrando la adquisición de tres instituciones bancarias en América Latina a través de Bankaool. Y, por lo que se observa, no se trata de simples rumores de sobremesa.

La operación más avanzada sería la compra de Banco Pleno en Brasil. De concretarse, Omni, entraría por la puerta principal al mayor mercado financiero y fintech de la región. No es una apuesta menor. Brasil concentra buena parte de la innovación financiera latinoamericana y mueve miles de millones de dólares cada año.

Lo interesante es que la estrategia de Chaves no consiste en construir desde cero plataformas digitales para después buscar licencias regulatorias. Va exactamente en sentido contrario. Primero compra los bancos y después monta la tecnología encima. El joven empresario sabe ques las fintech pueden ser ágiles, pero siguen enfrentando límites regulatorios que los bancos tradicionales ya tienen resueltos.

En ese tablero, Bankaool se convierte en una pieza central. La institución mexicana lleva meses en un proceso de modernización tecnológica que busca convertirla en el centro operativo de Omni para México y eventualmente para otros mercados latinoamericanos.

La apuesta también incluye el desarrollo de una plataforma de procesamiento de pagos que próximamente será presentada ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. El objetivo es ofrecer herramientas a comercios electrónicos de cualquier tamaño y conectarlos a un ecosistema financiero más amplio.

Por ahora, Bankaool atiende a unos 18 mil clientes, pero la meta es mucho más ambiciosa: alcanzar dos millones de usuarios mediante su aplicación digital antes de concluir el año.

En el horizonte de Moisés Chaves, aparece la posibilidad de lanzar pronto una superapp capaz de integrar servicios financieros, movilidad, salud y comercio electrónico. Por el momento la prioridad son créditos, préstamos y soluciones bancarias. Lo demás vendrá después. Si las compras siguen avanzando al ritmo actual.

MÚLTIPLES SOLUCIONES

Hablando de fintechs, seis años después de su llegada al mercado, Grupo Klu refleja apuesta por una plataforma que concentra pagos, crédito, tesorería, adquirencia y operaciones internacionales en un solo entorno digital. México es considerado el segundo mercado fintech más importante de América Latina, y aquí la innovación dejó de enfocarse únicamente en la digitalización para priorizar la eficiencia operativa. Bajo el liderazgo de Alberto Djemal, la firma desarrolló una propuesta orientada a ofrecer mayor control, rapidez y capacidad de adaptación. La plataforma permite a las empresas acceder únicamente a las herramientas que requieren, con una operación más simple y un mejor aprovechamiento de sus recursos. Su evolución muestra cómo las fintech se consolidan como aliados estratégicos para el crecimiento empresarial.

Columnista y comentarista

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