“Yo estoy dispuesta a hablar de todo lo que yo pueda saber, cómo apoyar, cómo cooperar. Yo puedo decir lo que he escuchado en las mesas de seguridad”, se le oye decir a la gobernadora de Baja California, María del Pilar Ávila Olmeda, en un audio compartido el día de ayer en este espacio, y en el que la mandataria expresa su temor ante una posible extradición.

Es el momento más delicado de la conversación que Ávila Olmeda sostuvo con el supuesto agente que le ofreció una última oportunidad “para frenar los cargos o sanciones a tiempo” y que, según ella misma ha reconocido, se presentó como agente o “intermediario” de autoridades de Estados Unidos.

Con ansiedad evidente ante la posibilidad de ser solicitada en extradición, y de ser investigada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, la gobernadora —que al revelarse un primer audio había admitido que estas reuniones tenían como fin hacer gestiones para recuperar su visa—, no solo reconoce que se ha reunido varias veces con el FBI: con tal de salvarse ofrece entregar información clasificada del gobierno mexicano.

La información que comparte en las Mesas de Paz y Seguridad es extremadamente sensible. Dichas mesas se llevan a cabo diariamente y a ellas suelen asistir autoridades de los tres órdenes de gobierno.

El gobernador o la gobernadora, el secretario de Gobierno, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado, el delegado del Centro Nacional de Inteligencia, el jefe de la Zona Militar o de la Zona Naval, el comandante de la Guardia Nacional, el fiscal general del estado, el secretario de Seguridad Pública, el delegado de la Fiscalía General de la República, así como el coordinador de la Mesa, que es el representante de la Secretaría de Gobernación.

En muchos casos asisten también presidentes municipales.

Toda la seguridad de un estado converge en esas reuniones.

Por ahí pasa todo. No hay otro lugar donde se comparta tal nivel información.

Ahí se anuncian las órdenes de aprehensión que se han girado Se habla de investigaciones en curso.

Desde ahí se arman, deciden y despliegan diversos operativos. Se comparte información sobre las actividades de los grupos criminales y se da el resultado de su seguimiento. Se plantean estrategias para la persecución de los principales generadores de violencia.

En esas mesas fluye información sobre quiénes son los objetivos prioritarios. Se comparten mapas criminales. Se revisan las cifras de homicidio y en general todos los datos sobre la incidencia delictiva.

Se presentan los reportes del C5 y se presentan informes militares.

El CNI proporciona datos sobre sus trabajos de inteligencia y sobre los instrumentos tecnológicos que está empleando para llevarlos a cabo. Informa también en dónde lo está haciendo.

En las Mesas de Paz y Seguridad se discuten los principales riesgos que hay en un estado.

Eso es lo que ofreció entregar a Estados Unidos la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda.

La mandataria ha confirmado que los audios difundidos son reales y que son fragmentos de una conversación privada que sostuvo con personas que se identificaron como intermediarios de agencias de Estados Unidos, aunque “sin acreditar formalmente dicha representación”.

Sostiene que en esa conversación le plantearon distintos escenarios legales “sin presentar documentos, identificaciones o requerimientos oficiales que respaldaran sus afirmaciones”.

En el segundo audio difundido ella afirma, sin embargo, que ya estuvo en una oficina del FBI: “Ahí estuve platicando con el adjunto, luego nos volvimos a ver en México, agendamos, luego a través de mis abogados nos volvimos a reunir en México”.

No solo eso, agrega que en dichas reuniones “se han portado mal, cada vez que me siento me hacen algo. Salgo de ahí y ya pasó algo… No he visto como un buen avance, al contrario, parece que me vaya a sancionar la OFAC”.

El comunicado que ha emitido en su defensa no la ayuda en nada. Al contrario, muestra que una funcionaria investida con tan alta responsabilidad es capaz de ponerse a hablar de asuntos tan serios y de ofrecer la entrega de información sobre las mesas de seguridad con gente que en realidad no sabe quién es.

En todo caso, queda claro que por salvarse es capaz de cometer una traición. Así gobierna la morenista a casi 4 millones de mexicanos.