Horas después de que la presidenta Claudia Sheinbaum diera el anuncio de que el próximo viernes viajaría a Morelos para encabezar ahí el Gabinete de Seguridad y ofrecer la llamada “mañanera del pueblo”, el alcalde de Temoac, Valentín Lavín Romero, fue asesinado el mediodía de ayer, dentro de sus propias oficinas en el Ayuntamiento, por dos sujetos que luego huyeron en motocicleta rumbo a Popotlán.

La ambulancia que iba en auxilio del alcalde no llegó a su destino. A poco de iniciar el trayecto se informó a los paramédicos que Lavín Romero había perdido la vida a consecuencia de sus heridas.

La Presidenta envió hace unos meses al oriente de Morelos, 1,200 elementos de la Guardia Nacional con la intención, según dijo, de frenar la violencia y detener el avance de los grupos delictivos.

El refuerzo militar no solo no ha logrado reducir el clima de violencia que sacude el estado: integrantes de uno de los grupos criminales que imperan en el oriente de la entidad penetraron en la sede misma del gobierno para acribillar al alcalde.

El mensaje es brutal.

Lavín Romero, abanderado del Verde Ecologista y presidente de Temoac por segunda ocasión, estaba incluido en la lista de 16 alcaldes de Morelos vinculados al crimen organizado que el año pasado la Secretaría de Seguridad Pública estatal envió a la Fiscalía General de la República.

Sus vínculos eran claros y se hallaban a la luz del día. El 31 de enero pasado el alcalde de Temoac sobrevivió a un atentado en la carretera México-Oaxaca, a la altura de Acayuca. Motociclistas tirotearon su camioneta y lo hirieron en la cadera. Se ausentó del cargo “en lo que se recuperaba”.

Estaba vivo aún el escándalo de la detención de su suegra, Andrea Angelina Zamora Castilla, La Patrona de Temoac, tesorera del municipio y líder de los Huazulcos, un grupo delictivo, conocido también como Los Aparicio, que opera en Zacualpan, Jantetelco, Jonacatepec y Cuautla, y se halla enfrentado con la célula del Cártel del Pacífico que dirige Júpiter Araujo, El Barbas.

La suegra del alcalde fue detenida en noviembre de 2024 al lado de 11 integrantes del grupo criminal, con tres armas largas calibre .223, cinco cortas, 9 celulares, metanfetaminas, cocaína y mariguana. Las autoridades la acusaron de secuestro exprés agravado, extorsión, portación de armas y narcomenudeo. Al final, la fiscalía local no logró acreditar las acusaciones y Zamora Castilla quedó en libertad cuatro meses más tarde.

En diciembre de ese año se anunció la captura de Fernando Tajonar, El Tajonar, quien actuaba como brazo derecho de la tesorera. Al mismo tiempo, en una serie de cateos, uno de estos realizado incluso en la comandancia municipal, fueron detenidos dos agentes que portaban armas largas que no eran las del cargo, se hallaban en posesión de droga y fueron señalados como halcones de los Huazulcos.

En junio de 2025, durante un operativo en el que tomaron parte la Secretaría de Seguridad federal, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República, la suegra del alcalde fue aprehendida por segunda ocasión al lado de cinco integrantes de los Huazulcos. Actualmente se encuentra recluida en el penal de Atlacholoaya.

Según fuentes estatales, su esposo, Arturo Romero Aparicio, recluido en una prisión de Puebla desde hace varios años bajo cargos de secuestro, es el verdadero líder de los Huazulcos o los Aparicio: tiene bajo su control el cobro de cuotas en la cárcel y opera desde ese sitio a través de uno de sus hijos -cuñado del presidente municipal asesinado.

Había una primera señal de lo que vendría cuando a fines de 2018, siendo Valentín Lavín Romero presidente electo de Temoac, tres familiares de su esposa, una de estas una menor de edad, fueron ejecutadas en su domicilio.

Toda esta información fue entregada a autoridades federales a la llegada de la gobernadora Margarita González Saravia, y formaba parte del mismo paquete que señalaba los vínculos de otros alcaldes -el de Tlaltitenango, el de Amacuzac, el de Cuautla, entre otros- con el crimen organizado.

Guardias Nacionales, “Murciélagos” del Ejército, helicópteros, unidades militares y motopatrullas, fueron enviados hace unos meses a reforzar el oriente de Morelos. Nada de esto impidió que dos gatilleros entraran al Ayuntamiento, asesinaran al alcalde y escaparan sin que nadie los molestara.

Se anuncia ahora el operativo de rigor “para dar con los responsables”. La realidad se le adelanta otra vez a la Presidenta, que pensaba o piensa encabezar mañana el Gabinete de Seguridad, y encontrará una región hundida en la inseguridad y en la violencia, herida por la demostración de impunidad que un grupo del crimen organizado ha llevado a cabo.

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