Hay una madurez distinta en su juego. Menos errores, más paciencia y una capacidad cada vez mayor para mantenerse en la pelea
Gaby López mostró, el fin de semana pasado, que su lugar está entre las mejores jugadoras del mundo. Pertenecer a la LPGA durante una década, ya había colocado a la mexicana como una de las profesionales más destacadas en la máxima categoría, pero lo capitalizado en el Riviera Country Club la metió a la élite del circuito.
López firmó la mejor actuación de su carrera en un Major, al terminar en la segunda posición del US Women’s Open, disputado por primera vez en el histórico campo de Los Ángeles. Más importante aún, el resultado la catapultó al lugar 13 del ranking mundial, la posición más alta que ha ocupado en toda su trayectoria profesional.
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Y aunque el segundo lugar siempre deja la sensación de que faltó un golpe, un birdie o un putt para completar la obra, lo ocurrido en Riviera confirmó algo mucho más relevante: Gaby está jugando el mejor golf de su vida.
En nueve torneos disputados durante 2026, no ha fallado un solo corte. Ya suma tres Top 5 y cada vez que aparece en un tablero importante, parece sentirse más cómoda.
Desde su llegada al profesionalismo, López se distinguió como una jugadora capaz de competir regularmente en la LPGA y su consistencia la ha premiado con tres títulos y grandes resultados.
Hay una madurez distinta en su juego. Menos errores, más paciencia y una capacidad cada vez mayor para mantenerse en la pelea durante cuatro días. En Riviera, entregó tarjetas de 68, 71, 70 y 68 golpes, para igualar el mejor resultado conseguido por una mexicana en el US Women’s Open, marca que estableció Lorena Ochoa en 2006.
Inició el año fuera del Top 30 mundial. Hoy está a las puertas del Top 10.
La victoria número cuatro en la LPGA sigue sin llegar. Pero si algo dejó claro el US Women’s Open es que ya no parece una cuestión de si ocurrirá. Parece una cuestión de cuándo.

