Está clarísimo —para cualquier aficionado al deporte— que el golf no es, ni de cerca, uno de los más populares. Me atrevería a decir que, en muchas listas, sería difícil encontrarlo dentro del Top 10, sobre todo en regiones como la nuestra, donde el acceso es limitado y, en ocasiones, resulta complicado seguirlo por televisión o en los principales medios de comunicación. Sin embargo, en los últimos años, ha ocurrido una serie de acontecimientos que me hacen pensar que 2026 podría marcar el inicio de un cambio profundo en la percepción del golf.

En junio de 2022, nació oficialmente LIV Golf, cuando Londres fue sede de su primer torneo. El mundo comenzaba a reincorporarse a la normalidad, tras el parón global provocado por el Covid-19, una pandemia que seguimos lamentando, pero que acercó a muchas personas al golf, un deporte que se practica al aire libre, sin contacto físico con rivales o compañeros y donde el equipo lo toca únicamente quien juega.

A casi cuatro años de ese punto de quiebre, mucho se ha estado gestando. Todo indica que 2026 será un parteaguas para el futuro del golf. Un acuerdo definitivo entre ambos circuitos hoy parece lejano, pero esa falta de entendimiento ha provocado que tanto LIV Golf como el PGA Tour se enfoquen en realizar cambios profundos.

En 2025, LIV Golf dio la bienvenida como CEO a Scott O’Neil, un ejecutivo con una carrera sólida dentro del deporte profesional estadounidense.

Por su parte, el PGA Tour estrenará este año a Brian Rolapp como CEO. Llega con una amplia experiencia en la NFL, donde se desempeñó como la mano derecha de Roger Goodell, comisionado de la Liga más poderosa y mediática en el mundo. No parece coincidencia que ambos tours hayan apostado por ejecutivos provenientes de dos de los circuitos más revolucionarios y exitosos del deporte global: La NFL y la NBA. El mensaje es claro: Sacar al golf del nicho y convertirlo en un deporte más popular, accesible y masivo.

Si a esto se suma el crecimiento durante la pandemia, su explosión en redes sociales, la llegada de nuevos productos como TGL, el gran momento que vive el golf femenil y su regreso como deporte olímpico desde Río de Janeiro 2016, este se perfila como el año en que el golf podría terminar de despegar.

México, además, no parece quedar al margen de este impulso. En 2026, se cumplen 100 años de la fundación de la Federación Mexicana de Golf, un acontecimiento que generará ruido mediático y que, como prensa y aficionados, debemos celebrar. A eso, se suma la visita al país de LIV Golf, el PGA Tour y la LPGA. Cada vez, hay más golfistas mexicanos en todas las trincheras.

Bienvenido, 2026. ¿Será este el año en que el golf termine por explotar?

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