Hemos visto en los últimos días, en diversos medios de comunicación, comparaciones y comentarios sobre las amenazas de la CNTE de boicotear la ceremonia y el partido de inauguración del Campeonato Mundial de Futbol, relacionándolas con una circunstancia supuestamente semejante a la de fines de septiembre de 1968: la posición del gobierno frente al movimiento estudiantil de ese año, ante la convocatoria a una marcha-mitin en Tlatelolco con destino al Zócalo, el 2 de octubre, y la inauguración de los Juegos Olímpicos, el 12 de octubre del mismo año, con el trágico resultado que se conoce.
Nada que ver. Me parece una extrapolación falsa y equivocada. Las circunstancias son muy diferentes y, si bien la política tiene sus constantes, la historia cambia. Las circunstancias políticas son muy distintas, y los actores políticos también.
Hoy gobierna una integrante de aquella generación, llegada al poder por un partido que fue opositor al régimen que entonces gobernaba, y las figuras responsables del Poder Ejecutivo se presentan hoy como muy diferentes, casi en las antípodas de las de entonces.
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Pero, más allá, los movimientos también son muy diferentes. Mientras que el estudiantil fue espontáneo —podríamos decir que casi improvisado y con una débil organización—, la CNTE es una organización estructurada, con antecedentes en luchas semejantes y con recursos económicos varios y, al parecer, abundantes. Todo lo contrario de lo ocurrido con los estudiantes, la mayoría de los cuales incursionaban en cuestiones políticas por primera vez y quizá también por única vez en su vida.
Nada más lejano de la mente de la mayoría de ellos que la idea de interferir con los Juegos Olímpicos, que eran parte también de sus sueños y anhelos.
Todo esto hace que el parangón que se pretende establecer entre ambos momentos resulte exagerado y equívoco. Ante la disyuntiva de reprimir o no la movilización magisterial, algunos de cuyos miembros han expresado explícitamente su intención de boicotear el inicio del Campeonato Mundial de Futbol, y dados los antecedentes violentos de la CNTE, hay que recordar que en 1968 nunca se hizo amenaza alguna al gobierno de Díaz Ordaz en un sentido semejante ante la inminencia de las Olimpiadas.
Lo que suceda en este caso corresponderá exclusivamente a las circunstancias actuales y a lo que decidan la presidenta y sus consejeros.






