Como cada año, el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) presentamos el informe anual sobre incidencia delictiva con base en la información pública oficial del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) , así como los reportes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Fiscalía General de la República y del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.

Entre los hallazgos principales encontramos que la incidencia delictiva total se redujo 5% respecto a 2024. El delito que más bajó fue el secuestro con una disminución del 31%, el que más subió fue el de trata de personas que aumentó 43.7%.

Prácticamente todas las modalidades de robo mostraron descensos en magnitudes comprendidas entre el 10.9 y el 19.5% a excepción del robo en transporte público que aumentó un 0.2% y los robos a transporte de carga que reportaron más de 5,200 robos tan solo de enero a octubre de 2025.

La narrativa oficial ha repetido constantemente que (1) la violencia ha bajado, (2) que es un éxito la estrategia de seguridad y (3) que el homicidio doloso bajó 40% ¿Qué dicen los datos de todo ello?

(1) En 2025, ocurrieron múltiples asesinatos relacionados con la extorsión. Entre los casos más sonados se encuentran los de Bernardo Bravo Manríquez, líder limonero (Michoacán), Julio Almanza, presidente de la Federación Estatal de Cámaras de Comercio (Tamaulipas), Minerva Pérez (Baja California), así como, los líderes limoneros Rogelio Escobedo Peñaloza (Michoacán) y José Luis Aguiña Escalera (Michoacán).

Uno de los magnicidios más sonados fue el de Carlos Alberto Manzo presidente municipal de Uruapan, Michoacán, que se sumó a otros 7 casos de homicidios contra ediles en su estado, en Oaxaca y Guerrero.

El año pasado México se mantuvo como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Nueve periodistas fueron asesinados: Salomón Ordóñez Miranda, Calletano de Jesús Guerrero (pese a que contaba con medidas de protección), Kristian Zavala, Raúl Villareal Belmont, Melvin García, José Carlos González Herrera, Ángel Sevilla, Ronald Paz Pedro y Miguel Ángel Beltrán Martínez.

Además, en Jalisco, dos activistas y madres buscadoras fueron víctimas de homicidio: Teresa González Murillo y María del Carmen Morales.

(2) Según la información oficial disponible, entre octubre de 2024 y 2025 se detuvieron a más de 32,000 personas por delitos de alto impacto, se aseguraron 245 toneladas de droga, se decomisaron más de 16,000 armas de fuego y se recuperaron 98 millones de litros de combustible robado en 26 estados durante 2025.

Todo ello no sólo representa un aumento significativo de resultados respecto a 2024, sino que supera por mucho el acumulado de todo el sexenio 2018-2024 del expresidente López.

Probablemente el resultado más importante fue el de frenar una red de contrabando de combustible con participación de mandos navales y funcionarios aduaneros. Dicho delito representa -según estimaciones del propio gobierno federal- más de 600 mil millones de pesos de daño al erario en los últimos 4 años de la administración del ex presidente López.

(3) Respecto a la supuesta baja del 40% de homicidio doloso que el gobierno federal tanto ha presumido, los datos dicen otra cosa. Si comparamos el periodo octubre 2024-diciembre 2025 (es decir, los 14 meses de la presente administración federal) contra el periodo octubre 2023-diciembre 2024, el homicidio doloso bajó en 29%. Si comparamos 2024 contra 2025 el descenso es del 22.7%.

En ambos casos se puede considerar una reducción positiva y significativa, pese a estar muy lejos de la supuesta reducción del 40%.

Ahora, sobre dicho dato sorprenden varios elementos: mientras el homicidio baja, suben los delitos que disparan la violencia letal -como son la extorsión, el narcomenudeo, el robo a transporte de carga y la trata de personas-, los delitos que atentan contra la vida y la integridad personal y las desapariciones de personas.

2025 se posicionó como el año con los niveles más altos de extorsión, narcomenudeo y trata de personas, desde que se registran estos delitos.

Respecto a 2024, la extorsión creció 1.2%, el narcomenudeo 12.1% y la trata de personas 43.7%. Dado que no se actualizaron las cifras de robo a transporte de carga no existe aún un dato oficial, no obstante, ya con los datos preliminares de octubre existía un aumento significativo respecto a 2024.

Respecto a la desaparición de personas nos encontramos en cifras históricas, de enero de 1952 al 11 de enero de 2026 se reportaron 133,214 personas de las cuales cerca de 80 mil corresponden a las administraciones de López y Sheinbaum.

Un dato que resultó sorpresivo fue encontrar discrepancias en dichos datos. El 11 de enero el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reportaba a 14,100 personas desaparecidas en 2025, lo que equivalía a un aumento del 8% respecto a 2024.

Sin embargo, el 21 de enero en el registro se reportaron 12,870 personas desaparecidas y no localizadas, es decir, 1,230 casos menos. Ante este nuevo dato no resulta aumento alguno entre 2024 y 2025.

Pese a que buscamos a la autoridad correspondiente, hasta la fecha no ha habido explicación alguna de dicho cambio repentino.

Sinaloa, entidad que lleva en estado de guerra desde septiembre de 2024, presenta la mayor tasa de personas desaparecidas de todo el país.

El otro dato que resulta difícil explicar es el de “Otros delitos que atentan contra la vida y la integridad personal”. El SESNSP indica que en esta categoría se tienen que clasificar las conductas delictivas que atentan contra la vida y la integridad personal diferentes al homicidio, esto incluye la inducción o ayuda al suicidio, el peligro de contagio y la inseminación artificial no consentida.

Ninguno de dichos delitos deberían ser frecuentes ¿acaso existe una crisis de inducción o ayuda al suicidio, de contagios dolosos o de inseminaciones artificial no consentidas? Aparentemente para los datos oficiales sí, ya que en 2025 se reportaron 17,288 víctimas, es decir más de 47 por día.

Para ponerlo en perspectiva, en 2025 se registraron 24,095 víctimas de homicidio doloso, 66 por día.

Lo más inusual es que a partir del supuesto cambio de tendencia a la baja de homicidios a mediados de 2020, inició la escalada de los “Otros delitos que atentan contra la vida y la integridad personal”.

De hecho en 2025 se rompió nuevamente el récord negativo de dicho delito ya que creció 5% respecto a 2024 y con ello se posicionó como el peor año desde que se registra.

Ante todo lo anterior, vale preguntarse si la supuesta magnitud de disminución de homicidios es real o si parte de las víctimas de este delito se ocultan entre las de desaparición y de delitos que atentan contra la vida, ya que no hace mucho sentido que mientras aquellos delitos que son los disparadores de violencia letal se encuentran en máximos históricos y los homicidios se reduzcan tan sustancialmente.

En resumen ¿qué dicen los datos de seguridad de 2025? Que fue un año donde hubo importantes avances en combatir a los grupos delictivos, que se desmanteló el mayor caso de corrupción de la historia de nuestro país y que ello produjo la reducción de ciertos delitos.

Pese a lo anterior, estamos lejos de ser un país seguro, los delitos que más generan violencia se encuentran en máximos históricos, así como las víctimas de desaparición que día a día crecen y frecuentemente son invisibilizadas en los discursos y la narrativa oficial.

Director del ONC

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